El talento no conoce barreras lingüísticas

Un poeta de San Galo inscribió su nombre en la literatura suiza con sus poemas en castellano

¿Es posible que un autor esté conmovido e inspirado durante toda su vida por una tierra distante en la que pasó su infancia y pueda escribir poesía en la lengua de ese país con tanta autenticidad y destreza, que uno de los más grandes autores de esa nación, galardonado con el Premio Nobel, declare estar “sorprendido ante la magia y delicadeza de sus poesías”? ¡Sí, es posible! Ese autor fue Hans Leopold Davi, y el país distante, la isla española de Tenerife. Davi nació allí el 10 de enero de 1928, de padres inmigrados de Kaltbrunn, en San Galo. Y su afamado admirador fue el poeta español Vicente Aleixandre (1898–1984).

En alemán, su primera obra

Davi asistió a la escuela primaria en Tenerife; con 19 años cursó el liceo en San Galo y tras finalizar un aprendizaje de librero en Zúrich, realizó una práctica profesional en París. En 1952, la imprenta Georges Girard publicó en alemán su primera obra: “Gedichte einer Jugend” [“Poemas de una juventud”] donde, bajo el título “Nächtliche Heimkehr” [“Regresando de noche a casa”], podían leerse los siguientes versos: “¿Dónde está el Tú, lo desconocido / que alimenta mis sueños?/¿Dónde está el Tú, lo no nombrado, / que me brinda una patria?” Su segunda obra “Huellas en la playa/Spuren am Strand”, editada en 1956 por Daniel Keel en la editorial zuriquesa Diogenes, ya contenía sólo poemas en castellano y traducidos por él mismo al alemán. Lo mismo ocurrió con “Canciones infantiles/Kinderlieder”, que se publicó en 1959 y entusiasmó tanto a Vicente Aleixandre; con “Piedra y nube/Stein und Wolke”, de 1961; y con todos sus demás poemarios hasta el último, que apareció en 2000 con el doble título: “Me escaparé por el hueco de la chimenea / Ich werde durchs Kaminloch entkommen”.

Escribiendo poemas en castellano a orillas del lago de Lucerna

Con su estilo lacónico, los poemas de este autor que, desde 1953 hasta su muerte el 12 de agosto de 2016, residió en Lucerna con su esposa, la pintora Silvia Davi, destilan una profunda emoción lírica. Siguen la gran tradición de la lírica española y permanecen siempre comprensibles, a pesar de su ocasional audacia formal. Expresan el asombro ante lo inquietante e incomprensible, al igual que la búsqueda del Dios desconocido y, en el fondo, son casi siempre intentos por acercarse al significado de la vida, la muerte y el amor.

Pero Davi, quien fuera también un talentoso traductor –vertió al castellano obras de Dürrenmatt, Hilde Domin y de muchos de sus colegas suizos– nunca estuvo dispuesto a ocultar la injusticia bajo el manto de la belleza artística. Así, denunció en varias ocasiones los horrores de la dictadura franquista, y en un poema de 1990 sobre la Biblioteca Nacional de Buenos Aires aludió a las impunes violaciones de los derechos humanos bajo la dictadura militar argentina:

“¿O es que por estos meridianos y otros / un hombre, quizás, /vale menos que un libro o un documento?” Asimismo, en el año 2000 se quejó de la política de asilo en la que los documentos de identidad valen más que la necesidad humana.

Víctima de la estrechez de miras provinciana

Mientras que Davi gozó de gran reconocimiento en España, en Suiza se le consideraba muy poco suizo. Cuando en 2015 quiso legar sus obras al Archivo Literario Suizo en Berna, la directora le respondió que no era posible tomar en cuenta su solicitud, porque en Berna no había nadie que pudiera archivar manuscritos en castellano.

Pero Hans Leopold Davi nunca estuvo dispuesto a sacrificar su amor por España, por el castellano y por los paisajes de sus sueños en aras de un patriotismo suizo, fuere del tipo que fuere. Su obra “Gebet eines alten Mannes” [“Plegaria de un hombre viejo”], de 1999, termina con este magistral anhelo: “Ser algo: /un hálito del viento de la mañana / un polvillo de la estrella polar / una fugitiva huella/ en tus sueños lúcidos.”

Charles Linsmayer es filólogo especializado en literatura y periodista en Zúrich.

 

PATRIA
¡Este puñado de tierra
en donde estoy
y tengo los pies
y aquellas otras desconocidas
tierras inmensas
en las que no estoy
pero a las que me llevan mis alas!

Hans Leopold Davi, “Spuren am Strand” (Huellas en la playa), Diogenes, Zúrich 1956, agotado.

 

Bibliografía:
En la editorial orte están disponibles los poemas “Un pasaporte para la palabra”, del año 2000, y en Pro Libro (Lucerna) los recuerdos de juventud “Erlebtes und Erdachtes” [“Cosas vividas e imaginadas”], de 2007

Comments (2)
  • Ruy Pinto Schaffroth, Quilmes, República Argentina
    Ruy Pinto Schaffroth, Quilmes, República Argentina at 05.08.2020
    ¡Que hermosa semblanza! Muchas gracias por compartirla con nosotros en la bella lengua castellana.
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  • Marlise BIRRER - Defontaine , France, Paris Ve.
    Marlise BIRRER - Defontaine , France, Paris Ve. at 06.09.2020
    Bonjour, quel bonheur d'avoir le sentiment de découverte une âme "mystique" de grande beauté. Mes remerciements vont à la "Revue Suisse". Merci à Me Linsmayer pour sa magnifique présentation de l'auteur.
    Mostrar la traducción

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