¿Cómo ha de ser nuestra relación con el lobo?

“¡Abuelita, qué dientes más grandes tienes!” – “¡Son para comerte mejor, Caperucita!”. Nada más decir esto, el lobo saltó de la cama y se tragó a la pobre Caperucita. En cuanto el lobo sació su apetito volvió a tumbarse en la cama, se durmió y empezó a roncar muy ruidosamente... Todos conocemos este cuento destinado a los más pequeños. Y ¿qué les enseña? A temer a los lobos y a desconfiar de ellos.

Este cuento cobrará actualidad en mayo, cuando los suizos, para la mayoría de los cuales el lobo sólo es un misterioso personaje que aparece en los cuentos, decidan en las urnas qué relación desean tener con este animal. Se pronunciarán en torno a la Ley de caza para decidir si el lobo, que ha regresado a los Alpes suizos y al Jura y que, sin duda, llega en ocasiones a matar animales domésticos, debe continuar gozando de total protección o si debe permitirse su caza, incluso a título preventivo.

Querámoslo o no, Caperucita no dejará de jugar un papel en esta votación, porque a fin de cuentas se trata de una confrontación que se nutre de proyecciones a la vez hermosas y escalofriantes, de un plebiscito en el que se enfrentan emociones, y dos visiones de la naturaleza contrapuestas: por un parte, tenemos a los habitantes de las ciudades, que idealizan al lobo como símbolo de una naturaleza salvaje y romántica; y por otra, a los habitantes de la montaña, que sólo ven en él a una bestia al acecho de sus ovejas, por lo que exigen una Suiza libre de depredadores y se sienten despojados de su derecho de decisión. Suiza está amenazada por una nueva brecha entre la ciudad y el campo.

Al lobo no le afectarán mucho los resultados electorales: está recuperando poco a poco su hábitat en los Alpes y el Jura, independientemente de los comicios. ¡Esperemos que continúe haciéndolo! En medio de la crisis de la biodiversidad y la extinción de especies, que también en Suiza se vuelve cada vez más patente, el lobo representa la esperanza: un desaparecido, un animal que había sido exterminado, está de nuevo aquí. Sigámosle la pista en la página 6 y siguientes.

El tema central, la “iniciativa para limitar la inmigración” sobre la que se decidirá también este 17 de mayo, no posee connotaciones mitológicas, sino efectos muy concretos: si se acepta esta propuesta presentada por la UDC, Suiza tendrá que rescindir el acuerdo con la UE sobre la libre circulación de personas (ver página 10): esto tendría graves consecuencias, sobre todo para los 460 000 suizos que residen en países de la UE y dependen en gran medida de las buenas relaciones entre Suiza y la Unión Europea.

Marc Lettau, redactor jefe

 

Nota importante

El cierre de redacción de esta edición fue ya a mediados de febrero de 2020, es decir antes de que la pandemia del coronavirus llegara a Suiza. Esto debe tenerse en cuenta durante la lectura de la nueva “Panorama”. Por ejemplo, el Consejo Federal ha pospuesto entre tanto la fecha de la votación prevista para el 17 de mayo de 2020. No obstante, el contenido de los avances informativos sobre las votaciones populares publicados en esta edición de “Panorama” continúa siendo válido. Marc Lettau, Redactor Jefe

 

Comments (3)
  • Roger Zimmermann, United Kingdom
    Roger Zimmermann, United Kingdom at 10.04.2020
    The Swiss Review, being taxpayer funded, is a totally inappropriate medium for the furtherance of strong political views, such as the Editor's exposé of his own personal, biased opinion on the "limitation initiative".
    It is tantamount to instructing the reader on which way to vote on 17 May 2020!
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    • Arye Ophir, Israel
      Arye Ophir, Israel at 21.04.2020
      Wie ich verstehe, Sie wollen ein Journal ohne Meinung, in dem die Schreiber ohne Meinung schreiben, ein Journal auf dem geistigen Niveau einer Börsenkursinformation - und das wollen Sie dann auch noch lesen. Und wie nennen Sie diese Art von Kulturbereicherung?
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  • Arye Ophir, Israel
    Arye Ophir, Israel at 21.04.2020
    Mit meinem Kommentar "Corana kontra Filter" nehme ich Stellung zur Corona-Pandemie, die am Schluss des Editorials erwähnt wird:

    Teils belustigt, teils besorgt verfolge ich den Meinungskrieg in den Medien um die Schutzmaske in Sache Corona. Vielleicht ist es an der Zeit, dass die Meinungsmacher ihren Höhenflug mal abbremsen und auf den Boden der Realität zurückkommen, wie folgend nach meinem Vorschlag allerseits: Legt Euch mal zur Probe so eine hässlich-widrige Wattenpapiermaske an und spuckt gegen die Wand. Richtig, die Spucke kommt dort nicht an, aus dem einfachen bio-physikalischen Grund, dass jede Art von Maske unsere Oralausscheidungen effektive abfängt. Sie werden auch keine seriöse oder unseriöse Person finden, die das Gegenteil behaupten wird - schliesslich: Wer macht sich schon freiwillig selber in der Öffentlichkeit zum Idioten. Ergo, all jene, die gegen die Maske sind, tun das nicht aus bio- physikalischem Wissen zum Guten der Menschheit, sondern rein aus psycho-physikalischem allgemein schadhaftem Egodrang heraus.
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