“He vuelto a aprender el idioma alemán en América”

Rara vez una mujer suiza ha tenido una visión tan crítica de EE. UU. como Gertrud Wilker en los años 1962–1963.

“Te ofrecen, envuelto en la hipnótica fe en la hipérbole publicitaria, todo lo best y todo lo largest. Te ahogan en ofertas, champú, gasolina, cuchillas de afeitar, fertilizantes químicos. En los anuncios, unas girls sonrientes y de opulento pecho contonean las piernas, convirtiendo las calles en una carrera de insaciables deseos, creados artificialmente”. Estados Unidos, 1962: un país “cuya tierra, lejos de haber sido vencida, sólo ha sido arañada por sus ciudades y carreteras”. Un país “que sigue siendo el enemigo acérrimo de su población, al que no se puede combatir con suficiente fuerza, barbarie y crueldad, cuya belleza salvaje no debería inspirar compasión ni amor, sino tan sólo una feroz determinación de sacarle provecho”.

Es verdad que también hay cierta admiración por Estados Unidos en “Collages USA” de Gertrud Wilker, publicado en 1968. Sin embargo, en las impresiones que esta profesora de secundaria de Berna, nacida en 1924, recopiló en 1962 y 1963 mientras vivía con sus dos hijos y su esposo en Estados Unidos, predominan lo crítico y lo despectivo. Al final, comprendió que en ese país no estaba su hogar y que “debía empezar una nueva vida” en el “Viejo Mundo”.

La lengua alemana en un entorno ajeno

Sin embargo, Gertrud Wilker no deja de reconocer que su estancia americana le permitió realizar grandes avances como escritora: “He vuelto a aprender el idioma alemán aquí, de una forma consciente, como un reflejo de lo que constituye mi vida, como el refugio de mi identidad. Esta lengua me dio mi nombre, puso a mi disposición un ‘yo’ que puede aprehenderse por medio de palabras; contenía en ese mundo ajeno el resumen de mi propio mundo”.

Y a fin de cuentas fue su experiencia en EE. UU. lo que permitió a Gertrud Wilker escribir once libros entre 1970 y 1985 y la convirtió en una de las escritoras suizas más admiradas de su generación.

“Palabras a prueba de radiación”

Su dominio magistral del idioma alemán se manifestó en 1970 en el libro “Einen Vater aus Wörtern machen”, que contiene algunos de sus textos más notables. Su novela “Altläger bei kleinem Feuer”, publicada en 1971, es una mirada crítica a un pueblo suizo en plena prosperidad. Es totalmente diferente a la legendaria novela “Jota” de 1973, cuya protagonista, una chica joven y caprichosa, aparece y vuelve a desaparecer en una ciudad que se asemeja a Berna, siendo para unos una figura de salvación y para otros un motivo de escándalo. En cambio, en el relato “Flaschenpost”, publicado en 1977, una mujer, junto con otras 300 personas, sobrevive a una guerra nuclear en un búnker, y anota en su libreta, que juega un papel esencial para su autora: “Aunque he perdido toda esperanza para mí misma, sí la conservo para mis palabras. Espero que sean a prueba de radiación y sobrevivan a todo aquello que se está destruyendo tras la puerta”.

Marcada por la muerte

En 1977, Gertrud Wilker fue diagnosticada de un cáncer que finalmente la venció tras una larga lucha, el 25 de octubre de 1984, a sus sesenta años. Lograría arrebatarle dos libros a la enfermedad, con los cuales quedó inscrita en los anales del movimiento feminista: “Blick auf meinesgleichen. 28 Frauengeschichten” de 1979, y “Nachleben”, conmovedora novela que en 1980 dedicó a su tía fallecida, ofreciéndole la vida eterna que le prometía en el título. Finalmente, dos títulos anunciaban ya su propia trascendencia: la colección lírica “Feststellungen für später”, de 1981, y la serie de canciones “Leute ich lebe” de 1983. En el poema “Briefentwurf”, Gertrud Wilker escribe: “Lieber, dir bring ich / zur Kenntnis, dass es leicht ging, mühelos, / durch die Luft zu fallen / in Vogelgestalt” [“Querido, quiero que sepas / que fue fácil, que no me costó ningún esfuerzo / caer por el aire / en forma de pájaro”].

 

Charles Linsmayer es filólogo especializado en literatura y periodista en Zúrich.

“Durante los dos años que viví en Estados Unidos, siempre tuve la sensación de no estar en casa, de que cada palabra era una traducción, de que todo representaba alguna otra cosa. No eres un miembro, no eres un candidato; sólo figuras, caminas, estás de más. La vorágine de los problemas nacionales te deja indiferente, vives en la prefiguración de una incómoda libertad, pero con deleite.”

(De “Collages USA”, 1968).

 

Bibliografía: De venta en librerías: Gertrud Wilker: “Elegie auf die Zukunft. Ein Lesebuch”. Recopilado por Beatrice Eichmann-Leutenegger y Charles Linsmayer. Reimpreso por Huber Nr. 6. Verlag Th.Gut, Zúrich.

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