Cartas al director

El turismo está transformado las montañas suizas en un “parque de diversión”

Gracias por su maravillosa contribución sobre el desarrollo turístico en Suiza y el debate secular sobre su sentido y su sinsentido. Yo mismo provengo de una región turística de los Grisones, por lo que estoy familiarizado con esta problemática. No debe olvidarse que miles de puestos de trabajo dependen del turismo. Sin turismo, la región alpina sería un lugar sin apenas uso ni futuro para los jóvenes. No obstante, como alpinista, puedo tranquilizar a todos los críticos del turismo: cuando estoy en la cima de una montaña y miro a mi alrededor, veo aún muchas, muchas montañas que están completamente vírgenes.

Reto Derungs, Higuey, República Dominicana

Soy consciente de que los negocios están contaminando todos los lugares impolutos del mundo. Todo lo que sé procede de mi propia experiencia, cuando estuve en Interlaken, haciendo senderismo en el Oberland bernés.

Mi padre nació en Berna y mi mujer y yo habíamos viajado desde el estado de Washington hasta Suiza por primera vez. Incluso me corté el dedo con una navaja Victorinox el día anterior, el día en que cumplí 60 años. Me pareció oportuno dejar un poco de sangre en la tierra de mis antepasados.

Subimos hasta Mürren en una telecabina, bajo un cielo azul. Las impresionantes vistas del Eiger, Mönch y Jungfrau nos dejaron asombrados mientras caminábamos hacia Gimmelwald. En el recorrido conocimos a un lugareño que también estaba festejando su cumpleaños. Era una excursión que él hacía todos los años. Están los que echan de menos la Suiza del pasado y los que, como yo, se sienten cautivados por la de hoy. Si tenemos una visión inspirada, que no consista en lucrar a toda costa con los turistas, quizás el cambio no destruya la Suiza del mañana. Hay que ir hacia adelante con gran sensibilidad, sin retroceder jamás.

Trevor Gloor, Washington, Estados Unidos

Para mí, no se trata de satanizar el turismo en sí, sino de establecer los límites entre lo que puede considerarse tolerable y lo que no. Por supuesto, esto es algo sumamente subjetivo. Sobre todo, me pregunto con qué derecho las personas que pretenden invertir capitales y maximizar sus ganancias, ya sean suizos o extranjeros, se apoderan de los paisajes —montañas, lagos, mares y ciudades—, con todas las consecuencias que de sobra conocemos: se disparan los precios de terrenos e inmuebles, los alquileres y costes de alojamiento; los lugareños son desplazados de sus tierras. Nosotros, los suizos ricos, lo tenemos fácil: cuando nuestras montañas se llenan de turistas extranjeros, subimos a un avión y nos vamos a los Andes, a Nepal.

Creo que ya es hora de acabar con ese frenesí de crecimiento, a costa de la naturaleza y las personas. No basta con comprar en el supermercado productos ecológicos o presuntamente regionales, sino que también debemos cuestionar nuestra propia forma de actuar —empezando precisamente con el monte Rigi—.

Hans Reichert, Fráncfort del Meno, Alemania

Magdalena Martullo-Blocher sigue los grandes pasos de su padre

Es como su padre, clamando contra Europa, pero chupando del bote europeo sin escrúpulos, al más puro estilo “haz lo que yo digo, no lo que yo hago”.

Michel Piguet, COMENTARIO EN LÍNEA

Escaleras para gatos: las discretas pasarelas de los mininos helvéticos

Hola: lo siento, pero no estoy de acuerdo con su afirmación de que “probablemente los gatos no necesiten este tipo de ayuda para resolver los problemas de su vida cotidiana.” Los gatos necesitan libertad y, dependiendo de la planta en que se encuentre el piso de sus amos, no pueden salir al exterior cuando les apetezca. Con demasiada frecuencia vemos casos de gatos que saltaron al vacío y murieron o aparecieron gravemente heridos. Además, estas “escaleras” son un área de juegos ideal y, por lo tanto, mejoran su salud porque se mueven, a diferencia de los gatos que todo el tiempo están encerrados. Creo que es una excelente iniciativa y, por mi parte, voy a construir inmediatamente una “escalera de gallinero” para mi gato.

Liliane Enjolras, lE Grau-du-Roi, Francia

Gracias por su encantadora contribución sobre las escaleras para gatos. A mí también me llamaron la atención las numerosas escaleras para gatos, en mi última visita a Suiza. No me imaginaba lo típicas que son estas construcciones, hasta que leí la revista Panorama. Es amor a los animales plasmado en forma de infraestructura. Aunque esta iniciativa puede parecer rara, para mí se trata de algo deliciosamente extravagante.

Helen Meier, Australia

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