Fascinada por el destello de la genialidad

Mientras que generó controversia en Suiza por su emancipación precoz, Claire Goll conquistó París del brazo de hombres famosos.

Cuando la editorial Huber, de Frauenfeld, publicó las novelas cortas de Claire Studer Die Frauen erwachen [Las mujeres despiertan], Friedrich Glauser la ridiculizó, en una carta del 6 de enero de 1919 dirigida a Robert Binswanger. Aludiendo al pacifista francés homónimo, la calificó de “Barbusse masculino (!)” y declaró que el libro en el que una “mujer insaciable finge la danza del vientre de la filantropía” podía revolverle a uno completamente el estómago. Claire Studer, quien nació el 29 de octubre de 1890 en Núremberg como hija de un comerciante de lúpulo judío, adquirió la nacionalidad suiza en 1911 mediante su unión con el editor Heinrich Studer, con el que tuvo una hija. Inició sus andaduras pacifistas en Ginebra como estudiante universitaria, y desde 1917 perteneció al movimiento dadaísta en Zúrich. La emancipación y la bondad humana pasaron pronto a segundo plano en la obra de la talentosa poetisa y autora de las memorias apasionadas Ich verzeihe keinem [No perdono a nadie] (1976) y dieron paso a las evocaciones líricas de la relación de pareja, como en los Poèmes d’amour [Poemas de amor] (1925) o los Poèmes de la jalousie [Poemas de los celos] (1926), ambos escritos en francés. El calificativo “insaciable” usado por Glauser probablemente no era del todo descabellado, aunque su atractivo sexual debió de ser tan irresistible que, poco antes de su fallecimiento el 30 de mayo de 1977, declaró en París a Jürgen Serke: “Tengo la mala suerte de que los hombres me asaltan como pulgas”.

Rilke, Werfel, Malraux, Audiberti…

En 1916, mucho después de haberse divorciado de Studer, rechazó con contundencia la propuesta de matrimonio del poeta alsaciano Ivan Goll. En Múnich se convirtió durante dos años en la amante de Rilke, en cuyos “ojos llenos de un fulgor sobrenatural” percibía “el destello de la genialidad”. No obstante, abortó el hijo que esperaba de Rilke y volvió, a la postre, con Goll, con el que se casó en 1921 en segundas nupcias y con el que formó durante décadas una de las parejas más escandalosas de la bohemia parisina, una pareja cuya correspondencia amorosa era tan apasionada como sus infidelidades. Ivan estaba embelesado con la joven poetisa Paula Ludwig, Claire tenía aventuras amorosas con André Malraux, Franz Werfel y Jacques Audiberti –hasta que ya no aguantó tanta infidelidad e intentó suicidarse–.

En 1947, tras el exilio de Goll en Estados Unidos, los dos volvieron a residir en París, donde Claire cuidó de su compañero aquejado de leucemia, hasta su fallecimiento en 1950. Pero ya no soltó al gran amor de su vida. Luchó con todas sus fuerzas para que su obra no cayera en el olvido, e incluso se atrevió a acusar a Paul Celan de haberlo plagiado –una acusación totalmente injusta–. En su último poemario, Traumkraut [Hierba de ensueño], Goll escribió sobre la compañera infiel de hombres famosos: “Du bist eine Angst-Tänzerin / als Herbstzeitlose verkleidet / Im Kreise von roten Kriegern / beschwingt dich Knochenmusik / Doch nimmer sprengst du den Kreis / und nimmer schwebst du zu mir.” [Eres bailarina del miedo, / disfrazada de narciso otoñal / En el círculo de los guerreros rojos, / la música de huesos te anima / Pero ya no rompes el círculo / y ya no flotas hacia mí].

charles linsmayer Es ESPECIALISTA EN LITERATURA Y PERIODISTA
En zÚrich

 

“Estoy escribiendo una novela sobre mi último amor, para demostrar a las mujeres de mi edad que nunca es demasiado tarde para apasionarse. Tengo 82 años, pero todas las mañanas hago el pino y ando en bicicleta como el emperador de Abisinia. Venero las malas hierbas. Voy a la cama con Rimbaud y canto a diario la cantata de Bach “Espero con alegría la muerte”. Mi santo favorito es Francisco de Asís. Mi alimento favorito son los helados. Sin embargo, los helados son tan malos en Alemania. El alma alemana mora en la salchicha.”

(Claire Goll, entrevista con Elfriede Jelinek en el periódico Münchner Abendzeitung del 31-07-1973)

 

Bibliografía:

En Wallstein está disponible “Ich sehne mich nach Deinen Briefen” (Espero con ansia tus cartas), que recoge la correspondencia de Ivan Goll/Claire Goll/Paula Ludwig. Las cartas de Rilke/Claire Goll están disponibles en la editorial Insel como libro de bolsillo.

Comments (1)
  • Ruth Heuberger, Massachusetts, USA
    Ruth Heuberger, Massachusetts, USA at 03.09.2018
    Among the numerous persons cited in publications, the religion of the subject is not generally mentioned by the journalist or writer unless it furthers our understanding; and in that case, might be elaborated upon. A description caught my eye in your fascinating story about the maverick writer and character of Claire Studer (Claire Goll). The fact that her father was a Jewish hops trader, with no further elaboration, doesn't further my perception of her and begs the query of its mention.
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