Los medios de comunicación suizos sometidos a dura prueba

Con el ataque masivo al servicio público orquestado por la iniciativa “No Billag”, la lucha de la prensa por su supervivencia y las recientes innovaciones de los medios de comunicación online, el panorama mediático suizo se encuentra en plena mutación.

Todavía no está claro si la iniciativa popular “No Billag” será un simple petardo o una verdadera bomba atómica para los medios de comunicación suizos. La denominación abreviada de esta iniciativa es fruto de un cálculo inteligente, porque la empresa Billag recauda la contribución obligatoria para la radio y la televisión y es casi igual de popular entre la población que la propia administración fiscal. Pero lo que está en juego en esta iniciativa no es la empresa Billag, sino nada menos que el futuro del panorama mediático suizo. Para decirlo en pocas palabras, la iniciativa reclama la eliminación de la contribución obligatoria para la radio y la televisión. Si tiene éxito en la votación del 4 de marzo, esto equivaldría al cierre de la Sociedad Suiza de Radiodifusión y Televisión (SSR), una empresa pública que perdería su base financiera, al tiempo que 34 estaciones de radio y televisión privadas se verían seriamente afectadas.

Un pequeño grupo apoyado por algunos jóvenes políticos de la UDC y el PLR lanzó la iniciativa hace unos años. Al principio no se tomó muy en serio a los iniciadores. Pero entretanto está claro que este pequeño grupo, relativamente insignificante en un principio, ha suscitado el debate más acalorado hasta el momento en materia de política mediática suiza. Un “Sí” en las urnas podría hacer tambalear los fundamentos de nuestro sistema mediático. “Esto sería algo muy negativo para Suiza”, comenta Silke Adam, profesora y Directora del Instituto de Ciencias de la Comunicación y de los Medios de Comunicación de la Universidad de Berna. Sobre todo “porque en Suiza el periodismo de alta calidad ya tiene que hacer frente a graves problemas financieros”.

“El periodismo clásico se encuentra en crisis”

El debate en torno a la radiotelevisión pública se inscribe en una coyuntura en la que el sistema mediático se encuentra sometido a dura prueba. La prensa se halla en una fase de transición fundamental: con la presión de los costes, la competencia de Internet y la caída de los ingresos derivados de la publicidad, “el periodismo clásico se encuentra en una grave crisis”, diagnostica Silke Adam.

Por una parte, Internet ofrece una cantidad inaudita de información, aunque con frecuencia en detrimento de la claridad y la evaluación crítica de las fuentes. Todos pueden tomar de la red lo que más les gusta –con el riesgo de perderse en las llamadas “cámaras de eco”, en las que sobre todo resuena aquello que coincide con los propios puntos de vista–. Esto es peligroso para el diálogo político. Muchos piensan que precisamente en estos tiempos, en los que un flujo de información desbordante puede ser manipulado mediante noticias falsas, se requiere una instancia leal al público y no a quienes se encuentren en el poder, y que se dedique a ordenar y clasificar los datos. Los periodistas independientes y con una sólida formación podrían asumir este papel a través de artículos bien fundamentados, con datos de fondo, comentarios y debates públicos y transparentes. Sobre todo en una democracia directa, este tipo de debate que ofrece una visión de conjunto resulta indispensable.

Pero los medios de comunicación clásicos tienen una posición difícil frente a Internet. Los fondos para la publicidad fluyen en gran medida hacia los medios sociales y hacia las plataformas controladas por algoritmos, como Google y Facebook. “La publicidad como principal fuente de ingresos de las editoriales se desacopla del periodismo. Y en la actualidad resulta difícil refinanciar los servicios periodísticos”, dice Adam. Al mismo tiempo, los medios de comunicación tienen que luchar contra la cultura de los usuarios, acostumbrados a obtenerlo todo en forma gratuita.

Una gran editorial da un paso decisivo

Aunque Suiza cuenta todavía con una amplia gama de periódicos, la diversidad de la prensa desaparece y la concentración avanza a pasos agigantados. Las tres principales editoriales suizas controlan en la actualidad más del 80% del mercado suizo de habla alemana: Tamedia, con los periódicos Tages-Anzeiger, Bund, Berner Zeitung, Sonntags Zeitung, el periódico gratuito 20 Minuten y muchos otros títulos impresos; Ringier, con Blick, Sonntags Blick, Schweizer Illustrierte y otros títulos y estaciones de radio; y el grupo NZZ, con Neue Zürcher Zeitung, NZZ am Sonntag, Luzerner Zeitung, St. Galler Tagblatt y algunas estaciones de radio.

En la actualidad llaman la atención los cambios que ocurren en Tamedia, la empresa mediática que posee el mayor alcance en Suiza. Con el periódico gratuito 20 Minuten, concebido para quienes viajan diariamente al trabajo, la empresa posee el medio más consumido del país: tan sólo su versión impresa es leída diariamente por dos millones de personas. Esto atrae la publicidad. Asimismo, un negocio muy rentable para esta empresa es el comercio de direcciones y mercados en Internet, tales como Homegate, Ricardo o Immostreet. En 2016, Tamedia obtuvo ganancias de 122 millones de francos, más que cualquier otro consorcio de medios.

Mientras que algunas actividades de Tamedia son bastante lucrativas, el negocio clásico de los diarios no va por tan buen camino. Este consorcio, que apuesta ante todo por la rentabilidad, ya casi no invierte en periodismo. En vez de invertir sus ganancias en proyectos de medios de comunicación innovadores, desde hace 20 años reacciona siempre de la misma manera frente a la disminución de su número de suscriptores y de sus ingresos por publicidad: reduce el número de empleos. Esto ha conducido a la forma más espectacular de concentración interna de prensa conocida hasta ahora. Si bien se mantienen los 14 títulos de los periódicos de Tamedia, en adelante la política nacional, las noticias internacionales y de economía, cultura y sociedad, la información de fondo, la ciencia y el deporte se agrupan en dos redacciones centrales: una en la Suiza alemana y la otra en la Suiza francesa, que imponen a todos los periódicos del grupo Tamedia la misma disposición gráfica. Esto afecta especialmente a Berna, donde los dos periódicos de Tamedia, Bund y Berner Zeitung, tenían hasta ahora un perfil propio bien definido. En el futuro, sólo se diferenciarán en su sección local.

Un multimillonario ávido de poder

Al amparo de esta evolución, un multimillonario gana cada vez más terreno en el ámbito mediático suizo: el empresario, veterano de la UDC y ex Consejero Federal Christoph Blocher. El año pasado compró la editorial Zehnder. ¿La editorial Zehnder? Casi nadie la conoce, pero es importante. Entre otras cosas, cuenta con 38 títulos y casi 800 000 lectores. Estos periódicos semanales son populares sobre todo en la parte oriental de Suiza, desde Zúrich hasta los Grisones, pero también en regiones como Lucerna, Zug, Entlebuch, Emmental, Berna, Alta Argovia y Argovia. Con esta compra Blocher no sólo ha adquirido periódicos, sino también una red de distribución que eventualmente puede usarse con fines políticos.

Blocher trabaja desde hace algún tiempo en la construcción de su imperio mediático. Con Blocher-TV, cuenta desde hace mucho tiempo con un canal de televisión propio y desde hace unos años controla también el periódico Basler Zeitung. Blocher intenta una y otra vez apoderarse de editoriales y periódicos grandes empleando para ello diferentes medios, como en el caso de Neue Zürcher Zeitung y del periódico sensacionalista Blick.

Sin embargo, también existen nuevos enfoques en el panorama mediático, que han surgido “desde abajo” e intentan dar un nuevo impulso al periodismo suizo: los medios de comunicación exclusivamente online. Junto a las pequeñas plataformas ya existentes, como Infosperber y Journal 21, se lanza ahora Republik , con grandes planes y grandes palabras: “El periodismo es hijo de la Ilustración. Su tarea es criticar al poder. Por eso, el periodismo es más que un negocio en manos de algunos consorcios”. Republik anhela convertirse en una revista digital independiente y dedicarse a la clasificación de informaciones y a investigaciones en profundidad. Su objetivo es subsistir sin ingresos por publicidad y financiarse exclusivamente a través de sus lectores. Una suscripción anual cuesta como mínimo 240 francos.

Su lanzamiento mediante una acción de microfinanciación colectiva, en abril de 2017, fue particularmente espectacular. Nunca antes una microfinanciación colectiva para un proyecto mediático había tenido tanto éxito. Los iniciadores de Republik se proponían reunir 750 000 francos en un mes. Y luego la sorpresa: tan sólo en las primeras 24 horas se reunieron 1,8 millones de francos, antes siquiera de que apareciera el primer artículo.

“Die Vierte Gewalt” [“El cuarto poder”] se estrenará en los cines

Según el cineasta bernés Dieter Fahrer, este entusiasmo demuestra que continúa existiendo una necesidad de orientación, de clasificación, de periodismo. Fahrer ha estudiado durante tres años el ambiente mediático suizo y ha rodado una película documental titulada “Die Vierte Gewalt” [“El cuarto poder”], que se estrenará en los cines a mediados de febrero. La película muestra a periodistas en su trabajo diario, les hace preguntas sobre las posibilidades y las limitaciones del periodismo, sobre el rapidísimo cambio en un sector que se caracteriza por captar la atención, y sus efectos sobre el público y la democracia. Dieter Fahrer estará “satisfecho si la película contribuye a crear una conciencia de que el buen periodismo supone tiempo y dinero”.

El hecho de que el tema de los medios de comunicación llegue al cine muestra la urgencia y la importancia que tiene. Por primera vez, el debate sobre los medios de comunicación deja de ser algo abstracto y se convierte en algo concreto, palpable, que nos atañe a todos: podemos optar en las urnas por el desmantelamiento de la radiotelevisión suiza, o podemos votar por conservarla. Muchos lectores advertirán también en sus periódicos favoritos cómo se manifiesta la decadencia de la prensa, a través de una lectura cada vez más homogénea.

“En una democracia, el público en general debe tener acceso a la información”, afirmó la experta en medios de comunicación, Silke Adam, en un evento de la plataforma de información Infosperber. “Las personas con un buen nivel cultural siempre tendrán este acceso. Pero el umbral de la información debe permanecer bajo si ésta ha de ser asequible para todos”. Adam no ofrece ninguna panacea frente a los desafíos actuales del mundo mediático. “Sin embargo, creo que no se puede prescindir de un servicio público. Un estudio reciente ha demostrado que en los países que cuentan con medios de comunicación basados en el mercado, la diferencia de información entre las personas con un nivel de educación alto y uno no tan alto es mayor que en aquellos en los que existe un sistema mediático basado en contribuciones obligatorias”.

Elegir entre el servicio público y una financiación exclusiva de los medios de comunicación a través del mercado

Nunca ha sido tan acalorado en Suiza el debate en torno al futuro de la radiotelevisión pública. La supresión de las contribuciones obligatorias para la radio y la televisión, como lo reclama la iniciativa “No Billag”, conduciría a que las cadenas de radio y televisión que tienen concesiones en la actualidad perdieran las tres cuartas partes de sus ingresos. Los iniciadores argumentan en su página web que estas contribuciones son “tasas coercitivas que limitan la libertad de decisión de cada individuo”. Cada quien debería poder decidir en qué gastar su dinero, tan duramente ganado. Por eso, los partidarios del “No Billag” desean eliminar el “cuasimonopolio” de la SSR y sustituirlo por una competencia entre los medios de comunicación.

Los iniciadores anhelan un panorama mediático que “se oriente exclusivamente por la lógica de mercado”, escribe el Consejo Federal en su mensaje sobre la iniciativa popular. Y advierte: “No habría ya una oferta equitativa de radio y televisión en todas las regiones lingüísticas”. No existiría ya ningún servicio público, se reduciría la variedad de opiniones y ofertas en la radio y la televisión, y el periodismo de alta calidad se vería afectado. El sistema actual, en cambio, garantiza medios de comunicación electrónicos que contribuyen a la formación democrática de opiniones y voluntades, así como al desarrollo cultural. Como asociación independiente de intereses políticos y económicos, la SSR está obligada a garantizar una oferta variada, que tenga en cuenta también los intereses de las minorías.

Acalorada discusión en el Parlamento

No sólo el Consejo Federal, sino también el Parlamento se opone rotundamente a la iniciativa. Las únicas declaraciones a favor que se han escuchado hasta ahora en el debate provienen de la UDC. El Consejero Nacional por la UDC, Lukas Reimann, ha hablado de “abuso”, su colega de fracción, Claudio Zanetti, le ha echado en cara a la SSR que su presentación de noticias es leal al gobierno, en pro de la UE y demasiado de izquierdas. Y Thomas Müller, de la UDC, ha calificado a la SSR como una “manipuladora de opiniones financiada por medio de contribuciones”.

En cambio, la amplia coalición de opositores a la iniciativa tiene una opinión totalmente contraria. La Consejera Nacional del PDC, Ida Glanzmann, dijo que se influenciaría y manipularía la opinión si los medios de comunicación fueran exclusivamente privados. El miembro del PSS, Matthias Aebischer, advierte incluso de una Suiza “a la Berlusconi”, donde los medios de comunicación estarían concentrados en manos de multimillonarios. Si se acepta la iniciativa, la SSR sería poco interesante para la publicidad debido a su menor alcance,y los únicos beneficiados serían las emisoras publicitarias extranjeras Google y Facebook, advierte Roger Nordmann, jefe de la fracción del PSS. Para la Presidenta de Los Verdes, Regula Rytz, la iniciativa popular es una “iniciativa puramente destructiva” lanzada contra la democracia directa. Y para la Consejera Nacional por el PDC, Viola Amherd, está en juego una parte de Suiza. Opina que la iniciativa no sólo pondría en peligro la autonomía de la información, sino también la comprensión mutua entre las regiones lingüísticas y entre las ciudades y las zonas rurales. Resultarían especialmente afectadas las regiones marginales y las minorías lingüísticas.

Este argumento es básico: ningún empresario de medios de comunicación privado podría producir programas de radio y televisión de alta calidad para todas las regiones de forma rentable, en vista de la importante parcelación lingüística y cultural que caracteriza a Suiza. Esto sólo lo logra la SSR, que recauda alrededor del 70 por ciento de las contribuciones en la Suiza alemana, pero sólo gasta allí el 45 por ciento. El resto se desembolsa como subvenciones cruzadas en la Suiza francesa, la Suiza italiana y la Suiza romanche. Los ingresos se distribuyen de manera que las minorías se beneficien de la mayoría: la Suiza francesa, la italiana y la romanche cuentan con una oferta similar a la de la Suiza alemana. Este es el concepto de “nación voluntaria” aplicado al periodismo.

El perfil heterogéneo de los oponentes a la SSR

Los partidarios del “No Billag” critican que la SSR se ha vuelto demasiado poderosa en el panorama mediático y que deja poco espacio a las empresas privadas. Hay que admitir que la SSR es un gigante en Suiza: ha crecido masivamente desde su fundación en 1931, tiene en la actualidad cerca de 6 000 empleados y opera 17 emisoras de radio y 7 emisoras de televisión, además de servicios online y Swissinfo en diez idiomas de relevancia mundial: esto hace de la SSR la mayor empresa de medios de comunicación electrónicos de Suiza. Con un volumen de negocios anual de 1 650 millones de francos, se financia en un 75% mediante contribuciones obligatorias y en un 25% mediante actividades comerciales.

La imagen nostálgica de las antiguas emisoras regionales Beromünster, Sottens y Monte Ceneri pertenece desde hace mucho tiempo al pasado. Pero quien es tan grande como la SSR actual no sólo tiene amigos. Por eso, el claro rechazo de la iniciativa “No Billag” en el Parlamento no es un indicador fiable de la opinión de la población. Esa opinión es, cuando menos, ambivalente. Por una parte, los programas de la SSR obtienen casi siempre buenas calificaciones y gozan de un amplio apoyo en ratings y encuestas, sobre todo los programas informativos. Por otra parte, la iniciativa “No Billag” podría beneficiarse de una oposición bastante heterogénea. Un ejemplo es la UDC, que mantiene una relación conflictiva con la SSR. Los conservadores estiman que la SSR tiene una orientación izquierdista. Además, la SSR no sólo es criticada por motivos políticos e ideológicos, sino también económicos. La SSR es motivo de irritación para algunas editoriales, quienes exigen, entre otras cosas, que ésta se redimensione y que desista de sus ofertas específicas de Internet.

Tirando al bebé con el agua de la bañera

Los programas de la SSR son consumidos a diario por millones de personas. Naturalmente, nunca todos están satisfechos con todo lo que se les presenta en la radio y la televisión. La crítica a los contenidos difundidos en los medios de comunicación no sólo es legítima, sino también necesaria para mejorar su calidad. Sin embargo, la votación sobre el “No Billag” podría inducir a muchas personas a expresar, a través de un “Sí” en las urnas, su descontento con programas individuales y, de esa manera, a tirar al bebé con el agua de la bañera. Y también están todos aquellos que se dejan convencer fácilmente con el argumento de las “tasas coercitivas”, sobre todo los jóvenes que suelen informarse exclusivamente a través de Internet y que han crecido con medios de comunicación gratuitos.

Teniendo en cuenta la lucha de la prensa por su supervivencia que tiene lugar al mismo tiempo, la aprobación de la iniciativa sería como una revolución en la política de los medios de comunicación. Suiza sería el único país en toda Europa que no contaría con una radiotelevisión pública. Los iniciadores afirman que su objetivo no es eliminar la SSR, sino la contribución obligatoria “Billag”. La SSR no se menciona en ninguna parte del texto de la iniciativa. Podría seguir produciendo y emitiendo programas después de la eliminación de las contribuciones obligatorias, pero tendría que autofinanciarse, como la mayoría de las empresas. Sin embargo, es ilusorio pensar que el alcance y la calidad de la oferta actual de la SSR podrían financiarse exclusivamente a través de la economía de mercado. La realidad sería probablemente muy diferente: la eliminación de las contribuciones obligatorias, y con ello la aniquilación de facto de la SSR en su forma actual, abriría el mercado para empresas mediáticas con importantes capitales, sobre todo para los gigantes de Internet con sede en el extranjero.

Y tomando como ejemplo a los Estados Unidos se puede ver ya adónde conduce un sistema de radiodifusión totalmente gratuito: la radio y la televisión tienen en este país un nivel de comercialización y preferencias políticas extremo, y en muchos casos existen verdaderas emisoras de propaganda, algo que fomenta la polarización de la sociedad y merma la búsqueda de consenso, es decir, la base misma de la democracia. El antiguo Director General de la SSR, Roger de Weck, advirtió el año pasado que debido a la falta de financiación del periodismo, esta situación también podría darse en Suiza; opina que se está desarrollando un paisaje político en el que “cada vez más fuerzas políticas han dejado de ser leales a los valores básicos de la Ilustración”. Y esas fuerzas intentan controlar los medios de comunicación, que todavía permanecen fieles a estos valores básicos.

AZ Medien y el grupo NZZ fusionan sus periódicos regionales

Poco antes del cierre de la presente edición nos ha llegado la siguiente información: AZ Medien y NZZ-Mediengruppe han anunciado que fusionarán sus periódicos regionales y crearán una empresa que agrupará a 20 periódicos de pago en 13 cantones. Su objetivo es que la nueva empresa se convierta en la número uno de la Suiza alemana. Si observamos la totalidad de los periódicos regionales de ambas editoriales, éstos cubren desde la Suiza Oriental y la Suiza Central hasta Solothurn, es decir, la mayor parte de la Suiza alemana. Esta fusión debe ser aprobada todavía por la Comisión de Competencia.

Comments (29)
  • Marco Maria
    Marco Maria at 22.01.2018
    Darf man erfahren was sich der Autor dabei gedacht hat, dass sie sich in der Argumentation gegen die Billag-Initiative auf 2/3 des Artikelplatzes über den Zeitungsmarkt auslässt? Was hat das mit der Abgabe für Radio und Fernsehen zu tun? Und - wenn schon - was ist das für ein Journalismus, der eindeutig für eine Partei ergreift, droht, diffamiert und sichtbar versucht, Sachverhalte zu maskieren?
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  • leonis
    leonis at 23.01.2018
    No-Bilag ist aus verschiedenen Gründen so eine populäre und gerechte Forderung geworden.

    1. Die Gebühren sind buchstäblich horrend. Es gibt kein Land auf der Welt, das solch überrissene Radio / TV Gebühren hat. Einer der Gründe für die hohen Kosten ist, dass Billag eine Filiale der Swisscom ist, das heisst eine private profit-machende Firma innerhalb eines privaten, profitmachenden Grossunternehmens. Beide haben sie administrative Kosten und ein Profit-Motiv.
    2. der zweite Punkt gilt ganz allgemein für die schweizerische (und westliche) Medienlandschaft. Immer mehr Leute die Nachrichten und Information suchen und erhalten wollen, vor allem internationale, wachen auf – sie merken wie die SRG und „mainstream“ Zeitungen lügen und betrügen und die Nachrichten den westlichen Interessen, sprich vor allem USA und ihrem europäischen Hampelmann, der EU in Bruxelles, anpasst. Also genau sie, die ‚mainstreamer‘, wie SRG, Tagi, NZZ und wie sie alle heissen, produzieren „fake news“. Diese ‚mainstream‘ Medien, die das Internet und andere Untergrund Quellen fälschlich beschuldigen ‚fake news‘ zu verbreiten, sind die Sünder.
    Es ist klar, dass die Befehle ‚fake news‘, also Lügen oder manipulierte Halbwahrheiten zu verbreiten von sehr weit Oben und von Aussen kommen. Und wer nicht gehorcht muss büssen, mit sogenannten „Sanktionen“. Das ist aber kein Grund für ein neutrales Land wie die Schweiz ihre Integrität aufzugeben. Im Gegenteil, da läge unsere Stärke.

    Deshalb suchen sich immer mehr Leute die Nachrichten auf Internet. Internet mag seine Tücken haben, aber die die suchen und an der Wahrheit interessiert sind, haben schnell mal rausgefunden welche Quellen glaubwürdig und integer sind. Und es gibt inzwischen jede Menge. Und das ist gut so. Und weil es so ist, greifen bereits Google, Facebook und andere ‚social medias‘ im Dienste von Washington, ein um Internet zu zensurieren – und dies ist bereits seit einiger Zeit im Gang.
    Also ein Grund mehr für die Wahrheit suchenden Bürger um auf die Barrikaden zu gehen und die Wahrheit zu verlangen, besonders wenn sie gegen die Interessen der Grossen und Mächtigen – der Korporationen, Kriegs- und Finanzwelt gehen.
    Bilag braucht es dazu nicht.
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  • Fritz Stingelin
    Fritz Stingelin at 23.01.2018
    Vielleicht ist dem Autor des Artikels entgangen, dass sich die Schweiz in der Tat verändert hat. Mitarbeiter aus der Industrie und die Bauwirtschaft wissen das seit längerer Zeit, wo die staatlich Intervention sich darauf beschränkt hatte, die zu der Zeit verschrienen Arbeitsscheuen mit der Arbeitslosenkasse zu unterstützen. In jüngerer Zeit ist nun die Servicebranche mit den Banken und Versicherungen im Umbruch. Wieso sollte es bei den Medien also anders sein?

    Die letzten unberührbaren Bastionen sind Agrarwirtschaft und eben die Presse. Selbst das Militär hat Federn gelassen.

    Wäre es deshalb nicht an der Zeit, dass gerade die Presse, die Stimme und das Gewissen des Volkes, eine Neuerung durchläuft? Ich vermisse in der Tat ein frischer Wind, eine unabhängige Meinung, ein Wegweiser in die Zukunft. Nein, die Medien sind so übel geworden, dass ich verdonnert bin die WOZ und das SAC Heft zu lesen und mein Fernsehkonsum auf Netflix zu beschränken.

    Ein weiterer Grund die BILLAG in Frage zu stellen ist die ungeheure Rechtsunsicherheit. Bis dato ging es darum die Gebühr zu bezahlen, wenn ein Empfangsgerät betrieben wurde. Ein SMART Phone oder einen Computer als Empfangsgerät zu bezeichnen, welches eine NETFLIX oder YOUTUBE APP installiert hat scheint mir, gehört in das Feld der Abzockerei. Seit der Volksabstimmung vom Juni 2015 hat sich nicht viel geändert, da die Einführung eines solchen Gesetzes noch eine gute Weile braucht.

    Es ist Staatsauftrag zu informieren. Dies ist ein Bring-Prinzip! Es ist nicht erklärbar weshalb dies Kosten dafür irgendwo im Bereich von 1.2 Milliarden liegen sollen und noch weniger, dass der Weg ins Paradies via einer 400CHF/Jahr Gebühr erhoben wird. Es sind nicht nur die Reibungsverluste, es ist auch der Mangel an einem Konzept, dass der heutigen Zeit angepasst ist.

    Es ist mir klar das DRS und Lokalsender die am Millionen Tropf hangen um ihre Existenz bangen. Erfahrung zeigt aber, dass selbst mit der heftigen BILLAG Gebühr es nicht verhindert wird, dass die Gratispresse und die unvermeidbaren Werbepausen die Presse-Landschaft verseuchen.
    Solange wir als mit aller Kraft an dem uralten Model Gebühren Modell festhalten wird sich nichts verändern, ausser eben, dass der Journalismus nicht mehr ernst genommen wird zB. "Fake News. Anstatt, dass sich die Medien für die Zukunft wappnen, betrauern sie die guten alten Zeiten.

    Die Billag ist mir auch wegen der Pressefreiheit ein Dorn im Auge. Nach dem Prinzip: "wessen Brot ich esse dessen Lied ich sing" ist es absurd etwas zu finanzieren, dass als Kontrollinstrument vom Staat benutzt wird. Ich ziehe es deshalb vor, mich in einer Echokammer zu verlieren als mich von DRS oder noch schlimmer einem Blocher Kanal einzulullen zu lassen.
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  • Helmut Jenne
    Helmut Jenne at 23.01.2018
    Der sogenannte "Service public" ist doch heute nur mehr ein links/grüner Propaganda Sender des politischen Establishments und hat absolut nichts mit Wahrheit und Realität zu tun. Wenn Herr und Frau Schweizer jeden Tag die selben Unwahrheiten hören wird es halt zur Wahrheit und die Abstimmungsresultate der letzten Jahre zeigen ja die Misere deutlich. Das Meinungsdiktat wurde perfektioniert, ob es das Thema "EU", "Klima" oder "illegale Wirtschaftsmigranten" sind - kaum jemand traut sich mehr kritische Fragen zu stellen.
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  • Pascal Prévost
    Pascal Prévost at 23.01.2018
    " Cela favorise la polarisation de la société et sape la recherche de consensus, sur laquelle se fonde la démocratie".
    Monsieur , la démocratie ce n'est pas imposer la pensée unique comme le souhaitent et le font de manière omni-présente les partis politiques pro-UE dans les media suisses.
    Or la redevance ne sert qu'à ces gens là et donc à l'UE .
    En tant que Suisse je pense et ne dis qu'une chose :vive la Suisse libre !
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  • tito bassi
    tito bassi at 23.01.2018
    Je regrette ne pas pouvoir ecrire parfaitement en francais. Ma langue maternelle, l´italien c´est langue nationale m´ai j´ai prouvé que on la li pas beaucoup. Moi j' etait un simpatizante des medias estatales mais, aujourd´hui j´ai changé d´idée parce que j´ai souffert le judgement partialisé de moyen estatale que se defendent eux meme avec des commissions investigatives formée par eux memes. Cet a dire dans des querelles ils conduite ´investigation parmi des collegues pas de juges independentes. La Suisse en generale est entreine de former le federal dans un classe entouchable y fermé. On le voi aussi apres le media, dans le relations etrangeres, la defence etc. Par exemple on est fiére que le peuple vote pour le prix de la benzine mai pour donner 1100 mmillon a la UE c' est suffisent la decision du conseil federale y autres......
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  • Alexandre Medawar
    Alexandre Medawar at 23.01.2018
    L'initiative No Billag est une prise en otage la population suisse car l'Etat et la SSR se refusent à présenter des alternatives crédibles. Et certains éléments ne sont jamais évoqués dans le débat. Pourquoi une taxe et pas un impôt ? Pour ne pas avoir à passer chaque année par une négociation dans le budget de l'Etat : la redevance garanti plus d'indépendance par rapport au politique, mais évite aussi toute discussion sur son contenu. Pourquoi une entreprise privée et pas l'Etat pour le prélèvement de cette taxe ? Pour pouvoir justement financer des médias privés considérés comme service public. Mais personne ne nous dit sur quels critères l'octroi de cette aide s'effectue. Comment est géré le budget de la SSR et qui décide des programmes... mystères et copinage, comme dans n'importe quelle autre entreprise, si ce n'est qu'ici, c'est la population qui la finance. Les obligations du service public définies par le politique sont très large : il y a le soutien à la culture, évidement, mais aussi aux événements sportifs. Les jeux du cirques ont-ils besoin du soutien financier du peuple ? Que dire ensuite des informations ? La plupart du temps, ce sont les dépêches de l'ATS qui sont reprises, in extenso, comme chez nombre d'autres médias privés, dont ceux de Tamédia. Où est alors la diversité d'opinions et de points de vue prônées par les défenseurs de la taxe ? Il y a clairement une large partie des programmes et des chaînes de la SSR qui ne répondent pas aux cahier des charges imposé par la Confédération. Elle pourrait sans peine se réformer, enlever le gras inutile et gagner en notoriété. C'est à ce prix – financé par le contribuable – que la SSR donnerait une meilleure impression d'elle-même.
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  • Ettinger Jürg
    Ettinger Jürg at 23.01.2018
    Wir stimmen NEIN
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  • Prof. Dr. Jürg Stenzl
    Prof. Dr. Jürg Stenzl at 23.01.2018
    Besten Dank für diesen umfassend orientierenden Text mit dem genau das realisiert wird, um das es geht: Bestmöglichen Journalismus.
    Prof. Dr. Jürg Stenzl, Wien
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  • Hans
    Hans at 23.01.2018
    Toll jetzt wird endlich die Medienlandschaft durchgerüttelt. Es kann doch nicht sein das sich etliche eine goldene Nase verdienen ohne grosse Leistungen zu erbringen. Es ist doch viel besser wenn ich für das wo ich konsumieren will bezahle, dieses anschauen kann ohne laufend mit Werbung gestört zu werden. Mich z.B. Interessiert der Fussball überhaupt nicht also schaue ich Hockey, Formel 1 usw. Wenn ich im Internet bei verpasste Sendungen etwas auswähle, kann ich das Ganze ohne Werbung anschauen.Ich werde zustimmen.
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  • pierre egloff
    pierre egloff at 23.01.2018
    le problème est mondial. Je vis en Bulgarie oú la presse et les médias sont controlés par des oligarches sinon mafias, cela est bien connu.
    Pour m'informer je lis des revues sur mon ordinateur par inscription sur internet (9 ou 19 revues françaises ou étrangères payantes au choix), et je m'informe grâce à Euronews, et des tv comprises dans une offre française TNT avec plus de 25 chaines en Français, dont la superbe Arte. Sans oublier Mezzo !.
    Ayant vêcu dans divers pays, les contacts par réseaux sociaux m'apportent des informations régionales/locales que je ne pourrais trouver ailleurs.
    Il me semble que la presse imprimée peut difficilement vivre sans se spécialiser sur les infos de PROXIMITE, alimentée par des publicités locales.
    Je pense que des chaines NATIONALES PAYANTES de type françaises ont leurs raisons d'exister si elles visent la qualité, la culture, sans trop être dépendantes de la pub...
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  • Clara Franceschetti Cancline
    Clara Franceschetti Cancline at 23.01.2018
    Je voterai contre No Billag.
    Je ne tiens pas à ce que la Suisse devienne un pays aussi polarisé que le sont les Etats Unis actuellement. Je tiens à la vrai démocratie et au droit d'être informés par des média qui sachent respecter l'éthique du journalisme et les spécificités régionales.
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  • Michael Jindra
    Michael Jindra at 23.01.2018
    Re the statement: "Radio and television stations there are highly commercialised and political and in many cases outright propaganda machines"
    I don't' think that statement is accurate at all. The major networks NBC, ABC, CBS and public PBS are not politicized (though right wing argues they are politicized, similar to accusations toward SBC).
    What is polticized is Fox News, a popular cable channel but that is only one of many. (It is watched by less than 1% of total population). Most newspapers are not politicized much, except for their editorial columns. There is stronger politicizaton on radio stations.
    The USA has actually had the among least politicized presses relative to other countries throughout the world.
    What is more problematic is the internet, where many get their news, through Facebook and the algorithms that determine what people see. This is where you find higher polarization.
    I do like the SBC and wish it the best.
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  • A. Hausler’
    A. Hausler’ at 24.01.2018
    Beware what you wish for! A ‘Fox News Blocher’ would be the be the beginning of right-wing if not downright fascist propaganda. All you need to do is look westward! Money and populism corrodes freedom of thought!
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  • Arye Ophir
    Arye Ophir at 24.01.2018
    Interesssnter Artikel, interessanntes Problem. Stimmt, die Masse an Information alleine garantiert keine Qualitaet. Aber ob die heutige Situation besser ist? Schliesslich erleben wir alle, dass die Informationsaufbereiter in den Mediensendungen im Grossen und Ganzen zu politzensoren geworden sind die bei weitem keine Qualitaet'sinformation garantieren.
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  • Philippe MOSER
    Philippe MOSER at 24.01.2018
    Excellent article ! Brings to the fore the reality of the situation that, if economical profit is the ONLY consideration, all media will be pushed exclusively towards advertising and thus detrimental to free speech and lateral thinking.
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  • elvana indergand
    elvana indergand at 24.01.2018
    Ganz klar nehme ich no billag an. Was im Parlament stimmt,stimmt noch lange nicht im Volk. Und das Argument vom unbeeinflussbaren Qualitätsjournalismus, den es zu bewahren gelte oder der Objektivität von Tagesschau und Co. ist lächerlich: noch nie waren diese beiden so oberflächlich wie in den letzten 20 Jahren. Da ist der Satz von de Weck wegen "Aufklärung" reiner Zynismus. Die Wirtschaft ist innovativ und findet neue Wege, die ja teils schon eingeleitet sind. Und die Journalisten jeder Couleur sollten eigentlich noch Platz haben in ihren nur halb gefüllten Hirnrinden. Ich war lange genug bei dieser Gilde dabei, darum weiss ich das.
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    • Klemens Graf
      Klemens Graf at 26.01.2018
      Auffallend ist, dass ALLE rechtsnationalen Parteien (im Volksmund "Populisten" genannt) in Europa die Abschaffung des öffentlich-rechtlichen Rundfunks forden. Die SVP in der Schweiz zähle ich ausdrücklich zu diesen dazu. Diese "Populisten" werden massiv aus Russland unterstützt, auch direkt mit Geld. Cui bono? (lateinisch für „Wem zum Vorteil?“)
      Nur zur Erinnerung:
      In Deutschland wurden 1933 zuerst die Presse und den Rundfunk gleichgeschaltet.
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    • Arye Ophir
      Arye Ophir at 05.02.2018
      Nein Herr graf, ich glaube nicht so ganz dass der Streit um Billag oder Nein Billag in Links oder Rechts eingestuft werden kann. Die Frage ist doch viel mehr ein Hilferuf nach QUALITÄT! Wo und wie? Die Antwort liegt doch ganz sicher zum Grossteil im personell gestalteten Monopolbereich auf Informationsauswertung, und das ist zu Vielen einfach satt zum Ueberdruss und fordert eine Reaktion.
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  • Gilles BERANGER
    Gilles BERANGER at 24.01.2018
    le contrôle de l'information est une arme aux mains de dirigeants peu scrupuleux. L'époque actuelle qui donne au sensationnel une place majeure au dépens de la réflexion donne aux médias une place d'influence majeure. Par ailleurs le manque d'objectivité et le fatras d'informations venant des réseaux sociaux entretiennent un flou quant à vérité et dissimule parfois le dessous des cartes. Un pays démocratique doit avoir une source d'information fiable qui DOIT ETRE CONTROLEE par un organisme INDEPENDANT de l'état et des groupes financiers, le maintien d'une taxe finançant cette information fiable doit continuer.
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  • Augustin
    Augustin at 25.01.2018
    Die Auslandschweizer werden die Geprellten sein, denn wir haben keine Möglichkeit lokale Fernsehsender zu bekommen, wir sind auf die SRG angewiesen.
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  • Gygax
    Gygax at 25.01.2018
    Wir Auslandschweizer sind sogar nur auf den Sender 3SAT angewiesen, wenn wir zu nachtschlafender Zeit einmal die Nachrichtensendung 10vor10 sehen wollen, wobei dann auch noch die Hälfte des Bildes mit Untertiteln verbraucht wird...
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  • Erwin Balli-Bautista
    Erwin Balli-Bautista at 25.01.2018
    Meine sehr geehrten Damen und Herren

    Da bleiben doch nur zwei Fragen,

    Woher weht der Wind?
    Was ist bis jetzt aus dieser Richtung gekommen?
    Und schon legt man vernünftigerweise ein nein in die Urne.
    Und damit hat es sichs
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  • Klemens Graf
    Klemens Graf at 26.01.2018
    Gruezi liebe Eidgenossen,
    die No-Billag-Initiative ist abzulehnen.
    Die Medienvielfalt und Unabhängigkeitist von Rundfunk und Fernsehen ist für eine Demokratie lebenswichtig. Das ist ein Bereich in dem eine rein marktwitschaftliche Ausrichtung gefährlich ist. Milliardäre wie Blocher und Berlusconi streben die Kontrolle über die Medien an um ihre rechtspopulistischen Ansichten ungefiltert zu verbreiten und dabei Profit um des Profit willens zu machen. Die Behauptung, dass Wettbewerb und Marktwirtschaft immer die bessere Lösung sei, ist eine Lüge. Wettbewerb und Marktwirtschaft begünstigt immer und überall zuerst den wirtschaftlich Starken, da sind wir dann wieder bei Blocher, Berlusconi und Co.
    Übrigens wurde die Eidgenossenschaft als Solidargemeinschaft gegründet.
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    • Arye Ophir
      Arye Ophir at 29.01.2018
      Ja, das sagen Sie dem Prinzipe nach richtig. Leider aber haben die oeffentlichen Meinungsbildner schon viel zu lange eine korrekte Informationsauswertung verschlafen und haben an Glaubwuetdigkeit schwer eingebuesst. Ein "JA" oder "NEIN" sind in diesem Falle keine echte Alternative zur Mangelbehebung.
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  • Rolf Müller
    Rolf Müller at 26.01.2018
    Sehr geehrte Damen und Herren

    Die Taktik ist auffallend gleich wie beim Brexit: Panik verbreiten.

    Warum wundert sich jemand über eine solche Initiative? Schon lange werden die Informationen vom Mainstream manipuliert. Warum sind sie erstaunt darüber, dass immer mehr Leute erwacht sind, weil sie gemerkten haben, dass die Presse heute entweder eine "Lückenpresse" ist, weil sie wichtige Informationen einfach weglässt, oder in noch extremeren Fällen sogar gedrückt lügt?

    Das ist keine Verschwörungstheorie mehr, sondern in dutzenden von Fällen bewiesen und bestätigt.

    Und wir sollen das ganze noch finanzieren? Nein Danke, wir haben die Nase gestrichen voll.
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    • Erwin Balli-Bautista
      Erwin Balli-Bautista at 29.01.2018
      Sehr geehrter Herr Müller
      Je nach Standpunkt kann jede Berichterstattung als lügenhaft u/o
      fehlerhaft bezeichnet werden. Was sagten bereits die alten Römer

      Gustibus no discutandum est (über den Geschmack soll man nicht streiten)
      Mehr noch, alles lässt sich beweisen, sofern, eben der Standpunkt stimmt.
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    • Rolf Müller
      Rolf Müller at 10.02.2018
      Sehr geehrter Herr Bautista

      Ein klares Beispiel, die beiden Irak Kriege. Die 1,5 mio toten dort sind nicht am Geschmack und an ihrem Standpunkt interessiert. Sie sind tot.

      Die weltweite Presse - Inclusive Schweizer öffentlich Medien - haben die News von AP und Reuters übernommen und verbreitet und dadurch den Krieg ermöglicht. Das ist nur eines der Beispiele.

      Ich habe nur eine Frage auf Ihre Antwort: und?....?
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  • fstassen
    fstassen at 03.02.2018
    Eh oui, la SSR devrait se financer seule, comme la majorité des entreprises. J'aimerais bien, moi aussi, qu'on me donne de l'argent public pour financer et faire fonctionner mon entreprise. Il ne faut pas confondre besoin de financement et démocratie. Sans la redevance, la radio et la télévision devront trouver eux-mêmes de quoi se financer - comme toutes les autres industries.
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