La familia Kummer y sus preocupaciones

“La silueta del comisionista se acercó a la ventana helada, y de repente apareció su rostro fragmentado a la luz de las velas de un pastel de cumpleaños”. Con esta frase inicial, el lector intuye que el comisionista no es portador de buenas noticias. Como muchas otras, la familia Kummer no está al corriente del pago de las mensualidades de su casa. Pero hoy toca celebrar el quinto cumpleaños de Zobeline. Incluso su padre Nathanael, que tiene simultáneamente cinco empleos, y su madre Rose, una infatigable vendedora ambulante de vitaminas, están en casa. También forman parte de la familia el hermano de Zobeline, Yapaklu; Seraphin, que ha quedado muy afectado por la guerra, y Philanthropie, la cantante regordeta que reside desde hace mucho tiempo en la casa y se alimenta exclusivamente de Schnitz, un bollo de hojaldre; cada noche, su canto disipa las preocupaciones cotidianas de los habitantes de la casa y de los vecinos. Ambos niños tienen que valerse por sí mismos y faltan a clases. En sus andanzas por las calles desiertas, dan con una extraña máquina expendedora de patatas fritas que esconde un secreto.

El relato de Marie-Jeanne Urech, Schnitz, no tiene referencias temporales y espaciales precisas. Narra el pinchazo de una burbuja inmobiliaria, el desmoronamiento de la industria del acero y de la familia Kummer. El invierno y el frío persisten de principio a fin. Cuando por la noche Nathanael remueve la nieve de las calles oscuras con una reja de arado, el lector llega a sentir escalofríos. La autora presenta una imagen lúgubre, en la cual pervive, sin embargo, cierta magia a la que contribuyen algunas figuras surrealistas como Philanthropie, que parecen haber surgido directamente de la imaginación infantil. Con una gran dosis de humor y sin pecar nunca de resultar trivial o negativa, la autora mantiene viva la esperanza de un desenlace feliz. La lectura de este drama social, fabulado como un cuento de hadas, aunque no por ello ajeno a la realidad, es un auténtico deleite.

Marie-Jeanne Urech, que nació en 1976, estudió sociología y antropología en la Universidad de Lausana, antes de completar sus estudios en la Escuela de Cine de Londres. Reside en Lausana, donde trabaja como directora de cine y escritora independiente. La presente novela se publicó en 2010 con el título"Les Valets de nuit" y recibió el Prix Rambert, un premio creado en 1898 y que se otorga cada tres años a un autor o una autora de la Suiza francófona. En 2017, con el apoyo de Pro Helvetia, se publicó la traducción de Lis Künzli, quien logró trasladar de forma magistral al idioma alemán el lenguaje poético de la autora.

Ruth von Gunten

Marie-Jeanne Urech: Les Valets de nuit, Edition l’Aire, Vevey, 2010. En la traducción alemana de Lis Künzli: Schnitz, Bilgerverlag, 2017. 288 páginas, aprox. 26 CHF.

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