“Construir pistas es como modelar esculturas”

Bernhard Russi no sólo es el esquiador suizo más famoso de la historia, sino también un célebre constructor de pistas. Actualmente está construyendo la pista de descenso para los Juegos Olímpicos de Corea del Sur.

Panorama Suizo: Bernhard Russi, usted está construyendo la pista para el descenso de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang, que tendrá lugar en Jeongseon. ¿Es verdad que este proceso empezó hace más de una década y media, en el año 2001?

Bernhard Russi: Para ser exactos, los inicios son aún más remotos. En la década de 1990 estuve varias veces en Corea del Sur, porque los surcoreanos querían una pista de eslalon y eslalon gigante digna de un campeonato mundial. Después, un miembro del Comité Olímpico coreano me comentó que querían celebrar en algún momento Juegos Olímpicos de Invierno. Pensando en la pista de descenso, le dije: “Para eso se necesita una montaña”. Parecía inimaginable que existiera en Corea del Sur una montaña apta para un descenso olímpico y que tuviera el desnivel mínimo requerido de 800 metros. En Corea, la mayoría de las montañas parecen pirámides, con cuatro aristas que se elevan hacia la punta. La única posibilidad era, por lo tanto, seguir la trayectoria de una arista, algo que no habría permitido realizar un descenso muy impresionante.

¿Y cuál fue la solución?

Alrededor del año 2000 me dijeron concretamente que en Jeongseon había una montaña un poco diferente y con el desnivel requerido. Analicé los mapas y acudí al lugar: el 20 de agosto de 2001 se realizó la primera inspección. Caminamos por algunos senderos que probablemente sólo eran usados por los animales y los guardabosques.

¿Cuántas personas conforman un grupo de inspección de ese tipo?

Éramos diez, tal vez doce personas. Una persona conocía la montaña, otra el clima local, y otra más la geología. En estos casos también es importante que haya algún encargado de la protección del medio ambiente, que pueda indicar oportunamente, por ejemplo, dónde hay árboles que deben protegerse.

¿Cuál es el primer paso para construir una pista?

Hay dos puntos importantes. El primero es si existe ya material cartográfico. Con una escala de 1:10 000 se puede estudiar ya el terreno relativamente bien. Después, simplemente hay que recorrer el terreno caminando. Yo recorro el posible trayecto de una pista y marco los árboles con cintas de colores. A continuación, alguien recorre estas rutas con un GPS y esto permite, finalmente, elaborar un plano con cinco a seis líneas.

¿Cómo podemos imaginarnos este trabajo?

Construir pistas es como modelar esculturas. Sabes la forma que debe tener la pista, pero tienes que hacer cambios y volver a modelarla constantemente. Cuando piensas que tienes la línea, vuelves a recorrerla caminando para captar el carácter de la montaña de la mejor forma posible. No debes imponerle a la montaña nada que no vaya a funcionar.

¿Hubo alguna vez algún lugar al que llegara y dijera: “Lo siento, en esta montaña es imposible”?

Me viene a la mente Quebec. Allí el terreno tenía el potencial para un descenso corto, pero faltaba el desnivel requerido de 800 metros. Los canadienses sugirieron incrementar la altura en la parte superior. Querían hacer una excavación para crear un lago y colocar el material excavado en la parte superior de la montaña. ¡Imagínese eso: una serie de montañas de aproximadamente igual altura, con un cono artificial de 100 metros! Yo no fui el único que estuvo en contra, también la Federación Internacional de Esquí, la FIS, debatió al respecto. Y la conclusión fue que la FIS no debe empezar a realizar modificaciones de esta magnitud en las montañas.

¿Existe alguna montaña en el mundo en la que le gustaría construir una nueva pista de descenso?

En realidad no, pues opino que entretanto existen suficientes buenas instalaciones de esquí. Por otro lado, considero que no está prohibido ni es incorrecto construir una nueva gran estación de esquí en China, donde también se está construyendo un descenso apto para campeonatos mundiales, con miras a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022. Y es que hasta ahora no existe nada comparable en China. En Rusia ocurría lo mismo antes de los Juegos Olímpicos de Sochi. Recuerdo que un periodista suizo le preguntó a uno de los políticos más importantes de Sochi si no le remordía la conciencia construir una estación de esquí. El político le respondió: “Usted es suizo, ¿no es así? ¿Cuántas estaciones de esquí tienen ustedes?” El suizo dijo: “Quizá cincuenta, sesenta o setenta”. Y luego el ruso: “Entonces, ¿nos permite que también tengamos una?”

¿Qué nos dice esto?

Son prácticamente cuestiones de convicción. Hay gente que afirma que construir estaciones de esquí es una aberración, no digamos practicar esquí y el turismo en su forma actual. Por mi parte, creo que hasta cierto punto la naturaleza existe para que los seres humanos podamos movernos en ella, y que el turismo en los altos valles garantiza de alguna manera la presencia de la vida. Si se está de acuerdo con este punto de vista, hay que aceptar que se realicen ciertas intervenciones.

Benjamin Steffen es redactor de deportes en el diario “Neue Zürcher Zeitung”

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