¿Un conflicto a punto de solucionarse?

El traspaso de la ciudad de Moutier del cantón de Berna al cantón del Jura ha puesto punto final a un ancestral y empecinado conflicto territorial. Por lo menos, esto es lo que se espera.

Júbilo entre los projurasianos: Moutier estuvo durante décadas en el centro del conflicto del Jura. El pasado junio hubo al fin motivos de alegría, al menos para los defensores del cambio de cantón. Fotografía Keystone

Épocas de violencia: separatistas jurasianos en una manifestación no autorizada, en noviembre de 1969, frente al Palacio Federal de Berna. Fotografía Keystone

De pronto dejó de funcionar: el cabezal de una perforadora de túneles se quedó atascado en una delicada zona geológica cerca de Moutier. Tuvieron que transcurrir dos años hasta que, en 2005, la gigantesca máquina pudo liberarse con gran dificultad. Los gastos adicionales ascendieron a 158 millones de francos. Finalmente, después de casi 30 años, el pasado abril concluyó esta magna obra cuyos costes se elevaron a 6 600 millones de francos: se trata de la Transjurane, la autopista A 16 que va de Biel al cantón del Jura y que no sólo une el cantón del Jura con el Jura bernés y el altiplano suizo, sino también la red suiza de autopistas con la francesa.

No obstante, en esta región prevalecen a menudo las discrepancias sobre las afinidades. En 2005, la pequeña ciudad de Moutier no sólo fue un problema geológico de difícil solución, sino también uno de los principales epicentros del conflicto del Jura. Si bien las circunstancias de Moutier en los años 1970 no pueden equipararse con las de la ciudad norirlandesa de Belfast, esta localidad del Jura bernés vivió momentos sumamente tensos.

Acaba de escribirse, de manera civilizada y sin violencia alguna, uno de los últimos capítulos del conflicto entre el cantón del Jura y el de Berna: en un histórico referéndum, el 18 de junio este municipio decidió dar la espalda al cantón de Berna y unirse al del Jura. Sin embargo, aún queda pendiente para los próximos años el forcejeo en torno a cuestiones organizativas y administrativas, tales como la transferencia de ciertos bienes. Este proceso puede durar años. Y después falta que los votantes de los cantones del Jura y Berna, el Consejo Nacional y el Consejo de los Estados ratifiquen el cambio de cantón.

Un arduo proceso, que consta de varias etapas

La votación de Moutier es un elemento clave que pretende dar solución definitiva al conflicto territorial suizo más intrincado del siglo XX. El conflicto aún sigue latente, puesto que tras la creación del cantón del Jura en 1979, la situación de esta región dividida no se apaciguó; al contrario, las tensiones se agravaron. Los separatistas se declararon inconformes, debido a que sólo los tres distritos del norte (Porrentruy, Delémont y Franches-Montagnes) formarían el cantón del Jura, mientras que los tres distritos del Jura sur (Moutier, Courtelary y La Neuveville) deseaban seguir adscritos al cantón de Berna. Éste fue el motivo de que se crease en 1994 la Asamblea Interjurasiana (AIJ). La labor de la AIJ desembocó, en 2012, en un acuerdo entre los cantones de Berna y del Jura, que preveía un proceso de varias etapas, con votaciones regionales y comunales. En primera instancia, los votantes de los cantones del Jura y del Jura bernés tuvieron la oportunidad de decidir si querían formar juntos un gran cantón del Jura. En 2013 el cantón del Jura se pronunció a favor y el Jura bernés, en contra: la falta de acuerdo entre ambas partes puso fin a este proyecto. El segundo paso preveía que, si así lo deseaban, ciertos municipios pudiesen adherirse al cantón del Jura.

¿Un nuevo motivo de conflicto o un nuevo pragmatismo?

¿Marcará la votación comunal en el Jura bernés realmente el fin del conflicto? Sí, por lo menos a nivel institucional. Con el acuerdo de 2012, los cantones de Berna y del Jura se comprometieron a considerar resuelta la cuestión tan pronto como concluyesen las distintas etapas del proceso de votación. Otra cuestión es si todos los actores políticos también comparten esta opinión; después de todo, en una democracia cualquier tema puede volverse a poner en la mesa. De ese modo, poco después de la votación de Moutier, el Mouvement autonomiste jurassien (MAJ) anunció que había llegado la hora de “buscar nuevos caminos para restablecer la soberanía jurasiana en la totalidad del territorio”. En otras palabras, los autonomistas reclaman todo el Jura bernés. En cambio, en el Parlamento Cantonal de Berna se alzaron voces que pretendían cuestionar o debilitar la representación garantizada del Jura bernés en el gobierno cantonal. También se habla de reducir los doce escaños que posee el Jura bernés en el Parlamento Cantonal, ya que al fin y al cabo esta parte del cantón se ha visto mermada. Todo ello encierra un material potencialmente explosivo...

Sin embargo, Sean Müller, conocedor del conflicto jurasiano y Profesor en el Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Berna, está convencido de que “nadie tiene ganas de avivar seriamente el conflicto”. Por lo que respecta a los límites del cantón, el tema está resuelto: en el Jura bernés todas las votaciones han mostrado que no hay una mayoría a favor de un cambio completo de cantón. “Todos, tanto los autonomistas como los militantes fieles a Berna, se han vuelto mucho más pragmáticos y se han acostumbrado al diálogo en el marco de la Asamblea Interjurasiana y de otras instancias” comenta Müller a Panorama Suizo.

Quien jugó un papel clave en la solución de este problema fue Dick Marty, antiguo Fiscal del Tesino, ex miembro del PLR en el Consejo de los Estados y personaje muy solicitado a nivel internacional para llevar a cabo misiones delicadas. Dick Marty, quien desde 2010 preside la Asamblea Interjurasiana, comentó lo siguiente a Swiss- info: “Para resolver este conflicto hemos recurrido a toda la gama de instrumentos que brinda la democracia suiza”, es decir, votaciones en todos los niveles del Estado. Marty se muestra convencido de que este proceso de larga duración ha contribuido a “resolver un problema que, en otros lugares y en las mismas circunstancias, podría haberse transformado en un conflicto violento”.

“Un niño expósito de épocas pretéritas”

De acuerdo con Sean Müller, lo que resultó decisivo fue la buena disposición del cantón de Berna para iniciar un proceso de separación sin saber de antemano cómo se dirimiría el asunto. Esto ocurrió en 1970, cuando los electores de Berna aprobaron una enmienda constitucional que abría el camino a una serie de votaciones a distintos niveles en el Jura. De ahí surgió el cantón del Jura. “Brindar esta oportunidad a una minoría fue un gesto muy generoso y respetuoso”, asevera Müller. Pero antes de esto sucedieron muchas cosas “que no siempre encajaban en la imagen habitual de la política suiza”: después de que los electores berneses rechazasen en 1959 una iniciativa del Rassemblement jurassien para llevar a cabo un plebiscito en el Jura, los separatistas recurrieron en los años 1960 a métodos cada vez más radicales. Así, perturbaron el Día de Berna en la feria nacional Expo de 1964 y tapiaron el Parlamento Cantonal de Berna. También hubo incendios provocados y atentados con bombas. A mediados de los años 70 se produjeron en Moutier disturbios callejeros entre separatistas armados y la policía cantonal de Berna.

El historiador Jakob Tanner se remonta aún más atrás y en su libro “Geschichte der Schweiz im 20. Jahrhundert” [“Historia de Suiza en el siglo XX”] califica al conflicto jurasiano de “niño expósito de épocas pretéritas”. Con la adscripción del Jura al cantón de Berna en el Congreso de Viena de 1815, una región católica y francófona quedó bajo el dominio de un cantón protestante y germanófono. Posteriormente los jurasianos del norte se sintieron explotados por Berna y los berneses apenas realizaron inversiones, de modo que la infraestructura vial y ferrovial era muy deficiente. Al mismo tiempo, los jurasianos sentían que su cultura francófona era poco respetada. En cambio, el Jura sur experimentó una creciente industrialización, aparejada a una importante inmigración de suizos alemanes. De esta manera, además de los motivos históricos, religiosos y económicos, el conflicto adquirió una dimensión lingüística y étnica.

Más aún: en una entrevista concedida al periódico Der Bund, el historiador Clément Crevoisier puntualizó que la cuestión jurasiana tuvo una importante influencia simbólica en la política suiza, desde los años 50-60 hasta los años 1980. “El conflicto del Jura reflejaba la oposición entre el movimiento progresista y modernista de los años sesenta y la Suiza conservadora”, apunta. A la inversa, prosigue Crevoisier, “los separatistas pudieron apoyarse en esta ola de cambio que prevalecía en los años sesenta y setenta”.

¿Un estado federado inconformista?

Por consiguiente, el cantón del Jura es hijo de una época en la que la visión política del futuro no tenía el mismo valor que en la actualidad. El Diccionario histórico de Suiza sigue considerando al más joven de los cantones “un estado federado progresista e inconformista”. En cambio, para el politólogo Sean Müller, el comportamiento electoral del cantón del Jura muestra una imagen heterogénea. En cuestiones sociopolíticas, donde las actitudes religiosas desempeñan un papel importante, el Jura es más bien moderado. En materia de apertura, migración y política exterior, la etiqueta de “progresista” es correcta, aunque a este respecto el Jura no difiere de Romandía en su conjunto, ni de las grandes urbes de la Suiza alemana. Asimismo, en la actualidad la composición de las autoridades políticas del cantón del Jura coincide más o menos con el promedio helvético. El cantón del Jura puede calificarse de inconformista en la medida en que desde un principio incluyó en su Constitución el derecho a voto de los extranjeros.

En el ámbito económico, en cambio, el cantón del Jura no es ninguna locomotora de crecimiento. Por lo que a competitividad respecta, suele ser el último de la lista, mientras que figura entre los principales cantones receptores de la compensación financiera por cada habitante. Cuando se creó el cantón, las expectativas eran mucho más ambiciosas, comenta Müller. Sin embargo, su posición excéntrica, relativamente alejada de los grandes centros económicos, le resultó desfavorable desde un principio. No obstante, la Transjurane recién concluida suscita ciertas esperanzas de progreso económico para esta región con poca infraestructura –aunque, según explica Sean Müller, una autopista podría tener el efecto contrario, es decir, que más gente saliese diariamente del cantón para ir a trabajar.

Como en la mayoría de los casos similares y en la política en general, el conflicto del Jura no gira en torno a asuntos estrictamente racionales, sino que posee un importante componente emocional. Incluso el conflicto, un poco anacrónico en la actualidad, de la “correcta” pertenencia cantonal se mueve entre el derecho a la autodeterminación, la cuestión de la identidad y el etnonacionalismo. Aunque el cantón del Jura nunca llegue hasta el lago de Biel y su conflicto algún día se convierta en historia, el himno oficial del cantón de Jura, la “Rauracienne”, seguirá proclamando:

“Desde el lago de Biel hasta las puertas de Francia / La esperanza madura a la sombra de las ciudades / De nuestro corazón se alza un canto de liberación / Nuestra bandera sobre los colinas ha ondeado/ Vosotros que veláis por el destino de la patria / Romped las cadenas de un injusto destino.”

Sinopsis de 200 años de conflicto

1815: En el Congreso de Viena, el territorio del antiguo obispado de Basilea es asignado al cantón de Berna. Desde 1793 esta región del Jura era un departamento francés. Después de 1815 estallaron los primeros conflictos entre los proberneses y los jurasianos.

1947: El Parlamento Cantonal de Berna se niega a conceder el Departamento de Obras Públicas al Consejero de Estado jurasiano Georges Moeckli, debido a que es de lengua francesa. Se agrava el conflicto del Jura.

1950: El cantón de Berna introduce el francés como segunda lengua oficial. Además, los distritos jurasianos reciben dos escaños garantizados en el gobierno cantonal.

1963: Se constituye la organización juvenil separatista Béliers, que realiza varias acciones provocadoras. El Frente de Liberación del Jura provoca incendios y atentados con bomba.

1970: El pueblo bernés vota a favor de una enmienda constitucional que abre la vía para una serie de plebiscitos a distintos niveles.

1974: La población del Jura se pronuncia a favor de un cantón propio. Sin embargo, sólo los tres distritos del norte formarán el cantón del Jura, debido a que los otros tres distritos del sur desean seguir perteneciendo al cantón de Berna.

1978: Con un 82,3 % de los votos, el pueblo suizo y todos los cantones se pronuncian a favor de la formación del cantón del Jura. Un año después se produce el ingreso de la “República y Cantón del Jura”, como el estado federado más joven de la Confederación Suiza.

1994: Aún siguen candentes las ascuas del conflicto del Jura, por lo que se crea una Asamblea Interjurasiana encargada de elaborar propuestas de solución. Este órgano sugiere votaciones populares en torno a la reunificación del Jura.

2012: Los cantones de Berna y del Jura firman un acuerdo para acabar definitivamente con el conflicto. Este acuerdo prevé un proceso a distintos niveles, con votaciones regionales y comunales.

Comments (5)
  • Georg A. Hideg
    Georg A. Hideg at 16.09.2017
    Jura – Südjura, sie sprechen de gleiche Sprache, sind die gleichen Schweizer, haben aber zwei verschiedene christliche Religionen. Wie sieht es denn in hundert Jahren aus, wenn vierzig fünfzig Prozent der Schweizer und Europäer Muslime sind? librikus
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  • Eric
    Eric at 16.09.2017
    Bonjour,

    la seule ville de Moutier est-elle concernée (d'autres communes avoisinantes, comme Bévilard...) ?
    Cordialement
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  • Jean AMHERD
    Jean AMHERD at 16.09.2017
    Bravo pour votre bon sens de la démocratie, et, votre obstination.
    Depuis une vingtaine d'années j'habite la France, je suis donc un double-national, acquis par mon épouse de souche française. Je constate avec joie, que la Suisse reste mon pays, j'en suis fier Mes origines valaisannes remontent à la guerre de Marignan 1515. ma branche hélas s'éteindra avec moi.....
    Un pour Tous, Tous pour un est toujours bien présent, la preuve est là, par cette création du canton du Jura.
    C'est une leçon de démocratie, que la Suisse donne à l'Europe au Monde durant ce temps troublé, où bien des valeurs sont contestées. Que la Suisse reste vigilante, bien sur ces gardes. Rien n'est acquis définitivement.
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  • Ruy Pinto Schaffroth
    Ruy Pinto Schaffroth at 17.09.2017
    Si bien apoyo la decisión de cada municipio de elegir a qué cantón pertenecer, un poco por egoísmo, me gustaría que en mi cantón de Berna permanezcan los municipios de habla francesa porque me considero francófono, así Berna conservaría su condición oficial de cantón bilingüe.

    De todas maneras es bueno evitar un Québec suizo.
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  • boillet  gérard
    boillet gérard at 04.10.2017
    bien entendu ces conflits peuvent paraitre dépassés;mais avec ce qui se passe en Espagne ,il faut se féliciter d'avoir avec la Confédération Helvétique un exemple de ce que peuvent et devraient etre les comportements dans une société où la démocratie se veut vivante.
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