“Un suizo siempre será suizo”

Davide Wüthrich se crió en Italia y hace poco se mudó a Lausana. A continuación, una entrevista con el Presidente del Parlamento Juvenil de los Suizos en el Extranjero sobre el tema “Suizos residentes en Suiza y en el extranjero: un solo mundo”.

Davide Wüthrich tiene 27 años, se crió en Turín y se graduó en 2010 en la Facultad de Ingeniería del Politécnico de Turín. Después se mudó a Lausana para hacer un Máster en Gestión de Recursos Hidráulicos en el Politécnico Federal. Davide Wüthrich también es Presidente del Parlamento Juvenil de los Suizos en el Extranjero.

El tema del próximo congreso de los Suizos en el Extranjero es: “Suizos residentes en Suiza y en el extranjero: un solo mundo”. Se trata, entre otras cosas, de la percepción que la diáspora tiene de su país. Usted se crió en Italia. ¿Tiene la sensación de que los suizos residentes en Italia ven su país de otro modo que los suizos residentes en Suiza?

Sí y no. Las personas nacidas y criadas en el extranjero ven seguramente Suiza de otra manera que las que han nacido aquí. Quienes han vivido en Suiza tienen un recuerdo muy preciso de este país, basado en experiencias de primera mano; en cambio, quienes no han tenido esta posibilidad aprenden a conocerlo a través de lo que les cuentan sus padres, de conversaciones con familiares, películas, actividades de su círculo de amigos o viajes esporádicos en verano, como en mi caso. Esto nos da la impresión de conocerlo, casi como una obra de Monet o Seurat: desde lejos nos parece que la apreciamos completa y que tenemos una visión general de la misma; pero cuando nos aproximamos nos damos cuenta de que no todo es como pensábamos.

Usted se ha mudado recientemente a Lausana. ¿Ha cambiado esto la visión que tenía de Suiza?

Para mí, regresar a Suiza ha supuesto poner a prueba las impresiones que tenía de este país y confrontarlas con la realidad cotidiana. Me he dado cuenta de que Suiza es mucho más que chocolate, Toblerone, bancos y queso con agujeros, como nos hacen creer en el extranjero. Es un país con un enorme potencial. Personalmente, siempre he temido que el estilo de vida suizo fuera demasiado cuadriculado para mí. Sin embargo, la Suiza francesa ha resultado ser una agradable sorpresa en cuanto a tolerancia social y multiétnica. Lamentablemente, en el ámbito internacional circula el estereotipo de que todos los suizos son ricos, un poco esnob e individualistas. Esto es absolutamente falso. Conviviendo con ellos he tenido la oportunidad de dar con algunas de las personas más sencillas y afables que he conocido en mi vida, con las que he establecido vínculos de amistad duradera.

¿Qué le gusta especialmente de Suiza y qué le disgusta?

Me gusta que Suiza brinde a los jóvenes oportunidades para construirse un futuro estable y próspero basado en el mérito, lo que en otros países es cada vez más difícil. Y con oportunidades me refiero a un trabajo estable, bien retribuido, que permita desarrollar proyectos a largo plazo, sin temor a que el dinero no alcance para llegar a fin de mes. Además, aunque puede parecer banal, aprecio mucho los paisajes suizos y que a la gente le encanten las actividades al aire libre. Me gusta mucho que la gente se preocupe por proteger el entorno y que se pueda llegar a cualquier sitio en transporte público. En cambio, no me identifico con el modo de vida tan centrado en la familia, que hace que las tiendas cierren los domingos y que sea imposible ir de compras entre semana después de las siete de la tarde. Seguramente falta un poco de vitalidad en comparación con el ambiente de los países mediterráneos al que estaba acostumbrado.

Ciertos suizos tienen una actitud ambivalente frente a la diáspora. Por ejemplo, reivindican la eliminación de la doble ciudadanía. ¿Qué opina al respecto?

Personalmente, creo que eliminar la doble ciudadanía sería un gravísimo error. Yo soy italiano y suizo y no veo ninguna incompatibilidad en tener ambas nacionalidades. Un suizo siempre será suizo, independientemente del país de residencia o de si tiene o no otro pasaporte. La doble ciudadanía puede ser transmitida por un padre o una madre extranjero/a y me parece egoísta pedir a alguien que reniegue de una parte de su identidad. Además, pienso que deberíamos aprender a convivir con esta multiculturalidad y con dobles o triples ciudadanías, porque con la movilidad actual las cosas sólo pueden “empeorar”.

Otros piensan que los suizos en el extranjero no deberían participar en los comicios, bajo el argumento de que no se puede participar en las decisiones de un país en el que no se vive. ¿Usted comprende su punto de vista?

Sí, pienso que su opinión es, hasta cierto punto, comprensible. Sin embargo, estoy claramente en contra. Hay comicios en los cuales los suizos en el extranjero están menos implicados, pero hay otros (como los que conciernen a la migración o las relaciones con la Unión Europea) que interesan tanto a los suizos en el extranjero como a los suizos residentes en Suiza. Los comicios sirven para trazar el futuro del país y un suizo en el extranjero tiene todo el derecho a poder volver un día a Suiza y encontrar el país con el sistema en el que cree y con los ideales que él comparte. Además, votar es un privilegio, no una obligación, y, personalmente, si no me siento involucrado o no tengo una opinión clara sobre un tema concreto, no voto. Es responsabilidad de cada persona decidir si vota y de qué manera. Además, el derecho a votar que tienen los suizos en el extranjero es lo único que impide que los políticos se olviden de nosotros.

Usted es Presidente del relativamente nuevo Parlamento Juvenil de los Suizos en el Extranjero. ¿Cuáles son sus principales objetivos?

Nuestro principal objetivo es conseguir que renazca la motivación de los jóvenes suizos en el extranjero para formar parte de la comunidad internacional. Los miembros de las distintas asociaciones suizas en el mundo van envejeciendo; por desgracia, falta el relevo generacional, y nosotros esperamos contribuir a rejuvenecer nuestra gran familia. Utilizamos los medios de comunicación más próximos a los jóvenes, como Facebook e Internet, con la esperanza de llegar al mayor número posible de personas. No obstante, nuestro objetivo sigue siendo el de sensibilizar a los jóvenes sobre temas políticos (pero sin posicionarnos nunca), informar sobre lo que sucede en Suiza y facilitar la comunicación entre todas las personas que se mueven alrededor del mundo.

El típico joven suizo residente en el extranjero ¿se interesa por la política y se compromete?

Algunos sí, otros no, es difícil generalizar. En estos dos años, como Presidente del Parlamento Juvenil, he conocido a mucha gente extremadamente interesada en la política suiza, pero también a muchos jóvenes a los que no les interesa en absoluto. Tengo la impresión de que, muy a menudo, el desinterés se debe a la falta de información o a no sentirse directamente implicados; nosotros intentamos mitigar estos dos aspectos a través de las actividades del Parlamento Juvenil. Actualmente tratamos de incentivar la formación de subgrupos locales en varios países, como los que ya existen en Italia, Austria y Chile. Esperemos que pronto se incorporen otros países.

¿Qué ha conseguido hasta ahora con el Parlamento Juvenil?

Somos una organización joven: ni siquiera hemos apagado todavía nuestra segunda vela, y la meta principal de este primer año era darnos a conocer. Era necesario hacer saber a las asociaciones suizas que estamos aquí, que de momento no somos tantos, pero que estamos activándonos y necesitamos todo su apoyo. Paralelamente, hemos empezado a desarrollar una red de jóvenes suizos en el extranjero que esperamos poder ampliar en los próximos años, sobre todo nuestro grupo de Facebook, y, en breve, crearemos una página web. Asimismo, hemos logrado un escaño en el Consejo de los Suizos en el Extranjero y, a partir de la próxima “legislatura”, tendremos hasta tres, lo cual es, en sí, un objetivo importante. Está claro que motivar a los jóvenes requiere perseverancia y dedicación; nosotros estamos poniendo todo de nuestra parte y esperamos que nuestro arduo trabajo dé pronto frutos.

Tema del 95.º Congreso de los Suizos en el Extranjero: “Suizos residentes en Suiza y en el extranjero: un solo mundo”

La Organización de los Suizos en el Extranjero (OSE) subraya a menudo la importancia que tiene para Suiza la perspectiva exterior de los suizos en el extranjero. En el congreso, que se celebrará del 18 al 20 de agosto, en Basilea, se pretende mostrar hasta qué punto la perspectiva de los suizos en el extranjero puede diferir de la de los suizos residentes en Suiza, cómo reaccionan ante ello los suizos residentes en Suiza y cuáles son las ventajas prácticas de esta particular perspectiva. Para ello, se presentarán las opiniones de varios suizos y suizas que viven en el extranjero.

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