Nueva York, ciudad del amor y la muerte

Libros como “Museum des Hasses” [Museo del odio] y “Die Ballade von der Typhoid Mary” [La balada de María Tifoidea] muestran hasta qué grado Jürg Federspiel hizo de Nueva York su segunda patria.

Este autor es simplemente inconfundible, opinó Werner Weber cuando en 1961 Jürg Federspiel, nacido el 28 de junio de 1931 en Kempttal, presentó sus relatos “Orangen und Tode” [Naranjas y muertes] junto a otros debutantes como Paul Nizon y Peter Bichsel. Posteriormente, sus libros revelaron no sólo su brillante manera de investigar los hechos, sino también su afinidad por los temas del amor y la muerte. Su primera obra empezaba con la descripción de un hombre que se pegaba un tiro con una carabina; en 1969 tuvo una continuación temática con “Museum des Hasses”[Museo del odio], crudo informe sobre una Nueva York en la que, al principio, el joven suizo sólo veía cuchillas de afeitar y que lo atacaba por sorpresa con visiones de muerte y sexualidad.

Federspiel había vivido en París y en Berlín; pero al llegar a Nueva York, en 1967, le invadió “una euforia total”. Aunque Federspiel jamás rompió con Suiza, hasta el final pasaba parte del año en esa ciudad que evoca no sólo en “Museum des Hasses”, sino también en la “Ballade von der Typhoid Mary”, “Die beste Stadt für Blinde” [La mejor ciudad para ciegos], “Wahn und Müll” [Locura y basura] y “Stimmen in der Subway” [Voces en el metro], donde nunca se aparta de sus temas centrales: el amor y la muerte.

Su libro más famoso, “Typhoid Mary” [La balada de María Tifoidea], se centra en un personaje inventado: la cocinera grisona Maria Caduff, que al igual que Mary Mallon (1869–1938) quien existió realmente, vaga por Nueva York como un ángel de la muerte que propaga el germen del tifus, siendo ella misma inmune a ese terrible mal. Aparte del hecho de que sin quererlo se adelantó a la historia de una enfermedad ligada a la sexualidad, el SIDA, el libro nos proporciona la clave de una tendencia que hasta la fecha no ha desaparecido, ni mucho menos. El Dr. Rageet diagnostica a Mary “una indiferencia que a veces nos asalta y que ahora irrumpe como la última, probablemente definitiva peste del alma. Un fantasma ronda a nuestro alrededor, y ese fantasma se llama desesperanza.”

No menos profética es la conclusión de “Geographie der Lust” [Geografía del deseo] (1989), el libro más sensual de Federspiel, que trata de las espectaculares consecuencias del tatuaje que el vividor milanés Robusti hace en el trasero de la bella Laura. En alguna parte del firmamento aparece la inscripción: “Atrás ha quedado la era del pudor. Dios nos ha perdonado. Nuestra piel es nuestra ropa. ¡Nos pertenece!”

Para Federspiel, la muerte no era un tema literario, sino un desafío existencial. Ya cuando en 1949 tuvo que ver en Davos cómo su padre, enfermo de tuberculosis, cerró la espita de la botella de oxígeno, reconoció: “No se puede contradecir a los muertos; hay que buscarlos en las trincheras que hemos inventado para ellos.” En 1959 le tocó a él: le tuvieron que extraer medio pulmón para que pudiera seguir viviendo, no sin ciertas limitaciones. En 1997 quería hacer del Davos de su juventud el escenario de una novela; sin embargo, una polineuropatía aunada a un mal de Parkinson lo obligaron a rendirse. También sus amores fueron simples anhelos que nunca llegaron a concretarse en una relación satisfactoria, ni con la grácil antifeminista Esther Vilar (“Der dressierte Mann”) [“El varón domado”], ni en su unión posterior con la mujer con quien se fue a vivir muy aislado en un pueblo de Turgovia. Zoë Jenny fue testigo de su última estancia en Nueva York. En “Spätestens morgen” [A más tardar, mañana] (2013), ella cuenta los tiernos arrebatos de este hombre que se había convertido en un tremendo melancólico, en el banco de un parque de Nueva York, en el otoño de 2006. “A las cuatro de la mañana son las ejecuciones”, le explica a su joven colega. Y tuvo que ser justo a esa hora cuando el 12 de enero de 2007, en el centro de Basilea, se suicidó tirándose al Rin sin que nadie lo viera.

 

charles linsmayer Es ESPECIALISTA EN LITERATURA Y PERIODISTA EN zÚrich.

 

“Era de noche, miré por la ventana del 14.º piso. La vista de Nueva York con sus decenas de miles de luces es realmente imponente y bella. Me preguntaba si cada luz simbolizaba el deseo de una persona de ser rey al menos por una noche en la oscuridad de millones de desilusiones.”

(Extracto de: “Manhattan und ein Boxer” (Manhattan y un boxeador) en “American Dreams” (Sueños americanos), Zúrich, 1984.)

 

Bibliografía: Los libros de Jürg Federspiel están disponibles en alemán en la editorial Suhrkamp.

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