“¿Por qué deberíamos los suizos ser distintos a los rusos?”

Antes de los Juegos Olímpicos, el dopaje vuelve a estar en el punto de mira. La disciplina más afectada es el atletismo ruso. Pero ¿en qué medida afecta esto también a los atletas suizos? ¿Estamos por encima de toda sospecha? A continuación, una entrevista con Marco Steiner, Director Adjunto de Antidoping Schweiz (Antidopaje Suiza).

En Suiza hay actualmente 15 deportistas suspendidos por dopaje: 14 hombres y una mujer.

“Panorama Suizo”: Señor Steiner, en una escala del 1 al 6, ¿qué envergadura alcanza el problema del dopaje en Suiza? El 6 corresponde a un nivel signicativo.

Marco Steiner: No lo sé exactamente. A ojo de buen cubero diría que 4.

¿Por qué?

Es un hecho que no realizamos suficientes controles como para poder sacar una conclusión definitiva. Con un presupuesto de unos escasos cinco millones de francos, hacemos aproximadamente unos 2 000 controles al año. Baste con tomar el ejemplo del fútbol: diez equipos de la Super Liga con un promedio de 25 jugadores por equipo, dan como resultado 250 jugadores. 2 000 dividido por 250 equivaldría a ocho controles por cabeza y año, e incluso esto sería insuficiente para emitir un juicio concluyente. Además, no se habría controlado a los demás deportistas, sólo a los futbolistas. En el mejor de los casos, esto tendría un efecto disuasorio…

En la actualidad están suspendidos 15 deportistas, entre ellos una mujer; pero ninguno de ellos es famoso. ¿Significa esto que ningún deportista conocido se dopa?

No, pero habría que ver las cosas más de cerca. Tenemos un número relativamente alto de casos pendientes que conciernen a atletas relativamente conocidos. Contamos con un nuevo sistema. Es ahora un fiscal el que se ocupa de los resultados positivos de los análisis. Nosotros interponemos una denuncia y esperamos que se lleve a cabo un registro domiciliario o que se hagan escuchas telefónicas. Este procedimiento tiene dos consecuencias para nosotros: en primer lugar, tenemos que guardar absoluto silencio, ya que de lo contrario no nos apoyará ningún fiscal más. En segundo lugar, un fiscal tiene otros 300 expedientes más sobre el escritorio, muchos de ellos al menos de igual importancia.

¿Podría producirse en Suiza un caso similar al del atletismo ruso, en el que hay pruebas de un dopaje sistemático a gran escala?

Es necesario diferenciar. El hecho de que laboratorios y asociaciones colaboren en el dopaje, que atletas intenten sobornar a alguien, que una asociación o federación trabaje en contra de las autoridades de control –naturalmente, todo esto también puede ocurrir en nuestro país–. ¿Por qué no? ¿Por qué deberíamos los suizos ser distintos a los rusos? La gran diferencia radica, probablemente, en la participación estatal. Creo que en Suiza vivimos en un sistema democrático y constitucional tan consolidado que podemos contar con que los servicios secretos no intervengan en el asunto para manipular alguna muestra, y que la Oficina Federal del Deporte no trabaje en nuestra contra. Además, el deporte en Suiza no juega un papel tan importante como para que esto suceda.

En principio, hasta usted mismo podría estar involucrado, ¿y nadie se daría cuenta?

Cuando hablo de asociaciones, no me excluyo a mí mismo, ni a Antidoping Schweiz. Sí... ¿por qué no yo mismo? ¿Por qué no un laboratorio? ¿Por qué no otro colega de Antidoping Schweiz? Es absolutamente posible. Pero no creo que en Suiza exista una voluntad política generalizada de crear condiciones similares a las de Rusia.

¿A quién se controla en Suiza?

Sólo a los atletas que disponen de una licencia, forman parte de un club o participan en campeonatos. Un culturista de un gimnasio, que quizá use sustancias prohibidas para aumentar su musculatura, no tiene en principio nada que ver con nosotros. Todo lo demás es cuestión de nivel: en teoría, hasta un jugador de la quinta liga podría ser controlado. A partir de la primera división realmente hay que contar con un control en casos aislados. En la Super Liga intentamos realizar tests de forma muy selectiva. Esto rige para todos los deportes: cuanto más éxito tiene un atleta, mayor es la probabilidad de que sea controlado.

¿Cómo se distribuyen los controles entre los tipos de deportes?

Nos guiamos por un catálogo con varios criterios como “riesgo inherente de dopaje”, grandes eventos, riesgo fisiológico. Y también recurrimos a encuestas relacionadas con la popularidad. Es un cálculo bastante complejo que conduce a una cantidad determinada de controles por asociación y año.

Pero estos criterios conducen a que en una disciplina menos controlada los deportistas puedan doparse con menos supervisiones y con menos probabilidad de ser descubiertos.

Es así y no hay más que decir. Cada control que realizamos –por ejemplo, a un ciclista profesional– significa un control menos en otra disciplina. Pero nuestros promotores esperan que cubramos en mayor o menor medida la totalidad del deporte de competición suizo.

¿Y de dónde proviene el dinero para ello?

Unos escasos dos tercios provienen de la Oficina Federal del Deporte, un tercio de Swiss Olympic, es decir, indirectamente de las asociaciones que controlamos –pero eso es otro asunto–. El resto lo generamos nosotros mediante controles que vendemos en eventos en los que, de no ser por nosotros, no habría ningún control. A esto se suman impuestos procedentes de procesos contencioso-administrativos por paquetes interceptados en la aduana.

¿Qué significa “eso es otro asunto”? ¿Que Antidoping Schweiz debería gozar de mayor autonomía?

Sí, somos una fundación y nuestros estatutos definen lo que podemos y debemos hacer. Es bastante difícil que la Oficina Federal del Deporte y Swiss Olympic condicionen sus pagos, porque en nuestros estatutos la autonomía figura como uno de los objetivos de la fundación. Sin embargo, los promotores pueden sentirse en mayor o menor medida motivados a realizar realmente los pagos o a aumentarlos. Por tanto, una autonomía total es utópica. Sólo podría lograrse mediante un capital de la fundación lo suficientemente grande como para financiar la fundación sólo con los intereses.

¿Está seguro de que no faltan aún muchos métodos de dopaje por descubrir y de que no se han quedado rezagados en sus métodos de detección?

Sí, no cabe duda de que nos hemos quedado rezagados en nuestros métodos de detección, considerando las posibilidades actuales de dopaje. Incluso sabemos que las hay, pero no podemos demostrarlo. Además, existen muchas sustancias bastante populares que no están prohibidas, al igual que sustancias difíciles de detectar, como por ejemplo las hormonas del crecimiento.

¿Entonces usted no descarta que en el ciclismo, por ejemplo, siga habiendo un número relativamente alto de deportistas que se dopan?

Sí, tiene usted mucha razón, y creo incluso que las cosas deberían de decirse de manera aún más abrupta. Pero eso coincide con mi afirmación de que “simplemente no lo sabemos”.

En su opinión ¿qué credibilidad tienen los Juegos Olímpicos?

Las competiciones son probablemente relativamente limpias –aunque lo de la preparación es otro asunto–. Pero también es posible que me equivoque al respecto. Cuando el Comité Olímpico ordena análisis a posteriori, a menudo salen positivos. Por eso, la afirmación general de que nadie es tan tonto como para ir dopado a una competición, simplemente no es cierta.

¿Cree usted que una vez más será necesario revisar las clasificaciones después de las Olimpiadas de Verano de Río de Janeiro?

Sí, pero parece ser que en muchos países el dopaje no es tan sistemático como en Rusia.

¿Dónde, por ejemplo?

EE. UU. dispone de un número de atletas similar al de Rusia; y este país tenía, al menos durante la Guerra Fría, una visión política del deporte muy parecida. Pero si nos fijamos en el trabajo de la agencia antidopaje estadounidense Usada, si observamos sus cuotas, su número de resultados positivos y su actuación implacable incluso en casos relativamente benignos de dopaje – aunque hay que decir que también en Estados Unidos se llevan a cabo demasiado pocos controles– cabe esperar que los países que hacen correctamente su trabajo logren un buen efecto disuasorio. Y a pesar de lo que dije anteriormente, por mi parte cuento a Suiza entre estos países. 

www.antidoping.ch

Benjamin Steffen es redactor de deportes del diario “Neue Zürcher Zeitung”.

Comments (1)
  • Buret Josette
    Buret Josette at 22.08.2016
    Merci pour l'envoi de la Revue Suisse. Je vais m'appliquer à la lire avec soin.
    Mostrar la traducción

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