A punto de empezar una nueva vida

Fabian Cancellara se enfrenta a su última temporada como ciclista profesional. Su carrera estuvo coronada por el éxito –pero él aceptó hace ya mucho tiempo que quedara trunca.

Ganó cuatro veces el Campeonato del Mundo en la especialidad de contrarreloj y una vez una medalla de oro olímpica. Ahora, a sus 35 años, se alegra de poder vivir más tranquilamente.

Un “partido en casa” para Fabian Cancellara: durante el prólogo del Tour de Suisse en Rotkreuz, en junio de 2015.

Fabian Cancellara tiene un sexto sentido para el simbolismo. Le gusta estar sobre el escenario o llamar la atención. Poco antes de lograr una gran victoria mostró en una ocasión su talismán ante las cámaras de televisión y cruzó la meta con la bandera suiza en la mano. Pero una imagen no se puede olvidar: la de Cancellara en la habitación de un hotel con la cabeza sobre una almohada, los ojos cerrados, como si durmiera, y entre la cabeza y la almohada un maillot amarillo, el maillot de líder del Tour de France: Cancellara y el Tour, un símbolo de unión. Su última cita con el Tour será en julio: Cancellara se retirará al final de la temporada...

Desde hace algún tiempo ya se imagina cómo será la vida de un ciclista profesional retirado. Hace aproximadamente un año, Cancellara decidió retirarse a finales de 2016. Dijo que se alegraba, no sólo de pasar un fin de semana en casa, sino varios seguidos. En ese entonces la despedida estaba aún lejos. Pero Cancellara necesitaba esta pausa, necesitaba saber cuándo iba a retirarse; porque de no ser así los demás no habrían dejado de preguntarle cuánto tiempo más pensaba seguir en la competición y él mismo no habría dejado de hacerse est pregunta perturbadora.

Pero sobre todo necesitaba una buena razón para retirarse, así que rememoró los sitios en los que había estado últimamente: los campos de entrenamiento en Gran Canaria y Mallorca, los encuentros con promotores en Ginebra y Barcelona, una fiesta de cumpleaños en St. Moritz, una carrera en Qatar –siempre de acá para allá. Hacía años que llevaba esa vida y cuando contaba cuánto le habría gustado quedarse simplemente sentado en casa, uno se preguntaba por qué no lo hacía, por qué no se queda en casa sentado –por qué decide una y otra vez hacer el esfuerzo de reactivar el cuerpo y ponerlo a punto para algunas carreras, ese cuerpo al que le gusta tanto que lo mimen con buenas comidas.

Un regalo con correas de cuero

¿Por qué? Porque Cancellara no conoce otra cosa. Porque su cuerpo está hecho para las carreras ciclistas, para ganar. Su recorrido parece haber sido fácil: estaba predetestinado, desde que era muy joven, cuando ganaba 200 francos por cada victoria. Algunas veces metía un billete de cien francos en el monedero y con ese dinero se compraba el panecillo del lunes. Su primera bicicleta de carreras tenía correas de cuero en los pedales y fue un regalo de su padre, quien emigró a Suiza en 1965 desde el sur de Italia –y luego trabajó en Suiza montando sistemas de ventilación. Su madre es del este de Suiza, trabajaba en Migros. Era una familia de trabajadores. Todos los domingos Fabian, su madre, su padre y su hermana se levantaban a las cinco de la mañana e iban a ver alguna carrera en Suiza... Fabian Cancellara no conoce otra cosa. Proviene de un medio así y ese medio lo ha marcado de por vida.

Dentro de su generación Cancellara se convirtió en el deportista individual suizo que más ganaba después de Roger Federer. Y es que ha logrado hacer la carrera coronada de éxitos que muchos le habían pronosticado –pero por otros caminos–. Cancellara fue presentado como un futuro ganador del Tour de France, como el ciclista más importante del mundo. Y naturalmente él contribuyó a ese encumbramiento. Cuando en 2004 participó por primera vez en el Tour y dejó que le pusieran enseguida el maillot de líder, dijo: “Quiero ganar un día las carreras que me gustan: Tour de Suisse, Paris–Roubaix, Tour de France.”

La gente lo identificó durante mucho tiempo con este anhelo, y ya en aquel entonces se hallaba en la misma situación que hoy respecto a su retiro: pendía la amenaza de las eternas preguntas, no sólo de otros, sino de él mismo, sobre cuánto tiempo más quería esperar para realizar su proyecto de ganar el Tour. Pero tras ganar el Tour de Suisse en 2009 y dos veces el Paris-Roubaix, en 2006 y en 2010 (la clásica ciclista sobre adoquín), Cancellara tomó una decisión determinante. Era el conocido esquema: necesitaba tener las cosas en claro, para sí mismo, para la carrera y la vida, para su paz mental –así que abandonó el sueño de ganar el Tour, porque habría tenido que cambiar demasiado para alcanzar esta meta–. Él, un ciclista robusto, habría tenido que perder peso para poder competir con los mejores en la montaña; tendría que haber entrenado más a menudo a gran altura, su vida habría estado aún más consagrada al deporte y aún menos a la familia.

Y cuando la gente le preguntaba si no creía que fuera posible ganar el Tour sin dopaje, él decía que sí, pero que no quería meterse en ese lío: “No, merci”. Prefería celebrar otras victorias, “en vez de que la familia, los amigos y yo tengamos que responder aún a más preguntas sobre el dopaje”. Cancellara había aprendido a vivir con ese delicado tema, también a él lo habían acusado varias veces de doparse, pero nunca se le había podido comprobar nada.

Cancellara llevó el maillot de líder del Tour durante un total 29 días, más que ningún otro suizo: más que Ferdy Kübler y Hugo Koblet, que habían ganado la carrera en los años 50. Pero con su decisión de no aspirar a ganar el Tour, Cancellara aceptó que su carrera quedara trunca. Y así, no importan los rendimientos, ni lo que haga o deje de hacer Cancellara en 2016. Ya no puede conseguir nada que no tenga. Lo que quiere demostrar es quizá que a su avanzada edad para un ciclista, no se ha convertido en un piloto de vuelos en picado, porque en los últimos años fracasó varias veces. Quizá pueda rehabilitarse, pero ya no reinventarse.

Berna, una ciudad con valor simbólico

Por última vez se prepara para las clásicas de primavera, que ya ha ganado en varias ocasiones: el Tour de Flandes y el Paris-Roubaix. Participará en el Tour de Suisse y el Tour de France, a la espera de poder llegar hasta la última semana, cuando la clásica ciclista por excelencia haga etapa en Berna. Una vez más, será para él una imagen con valor simbólico, el hecho de que el Tour venga a Suiza a su despedida. El Tour significa mucho para él, lo mismo que Berna y Suiza. Nunca dudó de lo que debía considerarse, si suizo o italiano; nunca se sintió obligado a identificarse con la patria del padre, quien jamás habló italiano con su hijo. Y aunque ha viajado muchísimo, siempre ha sabido dónde estaba su hogar: en Berna.

Cuando esté muy lejos, en Río de Janeiro, los Juegos Olímpicos significarán para él la última oportunidad de saber si es razonable retirarse –o si se ha mantenido joven y fuerte como en sus mejores tiempos–. En la competición olímpica contrarreloj quiere alzarse con el oro. Quizá sea bueno que haya tomado hace tiempo la decisión de retirarse. Si no, una medalla de oro olímpica seguramente lo hará recapacitar. Los que lo conocen saben perfectamente que Cancellara teme el retiro, teme disponer de repente de mucho tiempo libre y encontrarse al margen de ese círculo de ciclistas que le resulta tan familiar.

Se alegra de los fines de semana que pasará en casa. ¿Pero cómo se sintió la última vez que estuvo en casa, cuando su mujer se marchó con las dos hijas y él se quedó solo con sus gatos? Se sintió muy raro, como perdido. Para los deportistas de alto rendimiento, el fin de la carrera significa el inicio de una nueva vida.

Benjamin Steffen es redactor deportivo del periódico Neue Zürcher Zeitung y coautor del libro «Fabian Cancellaras Welt» (El mundo de Fabian Cancellara)

Fabian Cancellara nació el 18 de marzo de 1981 en Wohlen, cerca de Berna.Es uno de los ciclistas más exitosos del mundo y es con mucho el ciclista suizo que tiene en su haber el mayor número de victorias. Cancellara fue cuatro veces campeón del mundo en las pruebas de contrarreloj individual, tres veces se alzó con el bronce en esta disciplina en los Campeonatos del Mundo. En 2008 ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín en la competición contrarreloj, y la de plata en la de carreras por carretera. Este padre de dos hijos ganó además varias carreras de un día, así como tres vueltas, entre ellas el Tour de Suisse, en 2009.

Comments (1)
  • Rose Marie Van Enkevort
    Rose Marie Van Enkevort at 18.02.2016
    Far away from my country, in Alaska! I have enjoyed following the feats of Fabian Cancellara and have cheered Hop Schwyz, when he raced far away. My son, who is in the bycicle business, has had the fortune to meet Fabian and sent me a picture he took with him!

    I wish Fabian alles Gute in his retirement. I read that he will be doing the Swiss race one more time, if I can manage it, I would love to see that! Who knows......
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