La magia de la pista circense

El mundo del circo en Suiza está poblado por muchos grandes y aún muchos más pequeños actores. Una historia sobre artistas “infectados” por el virus circense y sobre sus glamurosos clanes.

2014: primera actuación de Chanel Marie Knie en la pista circense, a los tres años

El número con perros caniches en el circo Nock

Acrobacia en la cuerda floja del circo Starlight

Al que pregunta a la gente en Suiza qué circos suizos conocen le responden con toda seguridad: Knie. El circo de la familia Knie es el más famoso y el mayor del sector, también se le llama circo nacional. Durante mucho tiempo se podían contar con una mano los competidores, pero desde los años 80 el sector ha crecido. Unas dos docenas de circos se desplazan hoy y actúan en todo el país. Está de moda realizarse con proyectos creativos, con teatros alternativos, cines en sótanos, escenarios diminutos, o con un circo.

Y si bien la oferta es más amplia, no necesariamente hay más público. Muchos de los pequeños circos viven a salto de mata. Hay una gran competencia e intentan serrucharse mutuamente el piso. La consecuencia es que una y otra vez quiebra un circo. A menudo, esa misma gente vuelve a salir de gira con carromatos recién pintados y otros nombres. “The show must go on” es su lema, que también rige para las tropas de artistas circenses: cuando alguien sufre un esguince, la tropa hace el mismo número, ligeramente cambiado, en la siguiente representación pero con menos gente.

La dinastía Gasser

Pero la vida circense no sólo es dura para los pequeños circos, relativamente nuevos en este campo, también el más antiguo y el segundo mayor de Suiza (según cómo se defina), el circo Nock, fundado en 1850, tiene que luchar duramente por su público. El Nock está dirigido por tres mujeres: Franziska, Alexandra y Verena, la séptima generación de la familia Nock. También el casi octogenario Franz Nock va siempre de gira con ellas. Como “patrono” se ha quejado muchas veces de las contrariedades de la vida circense, sobre todo de las tasas cada vez más elevadas para estacionar sus carromatos y sus carpas y del endurecimiento de las normativas. Como segundo circo después del Knie, el Nock debe a su público una gran calidad. Por eso, hace años contrató a un dramaturgo como director artístico, Eugene Chaplin, cuyo padre hizo un homenaje al mundo del circo con su película “The Circus”. El hijo menor “del cómico de todos los cómicos” no celebra su nombre a bombo y platillo y dice escuetamente: “Uno siempre es el hijo de alguien”. 

Hijos e hijas de la misma dinastía son muchos de los que trabajan en circos suizos. El clan Gasser es la familia más ramificada del mundillo circense. Incluso en Australia y Canadá tienen “ramificaciones”. El fundador de la dinastía, Heinrich, nació en 1880 en Hallau, Schaffhausen. Casi como en una división celular, de su estirpe surgió un circo después de otro. 

Más de una vez uno de los circos Gasser estuvo a punto de hundirse. Así, Gasser Olympia, que en sus carteles se proclamaba muy ufano “único circo-restaurante del mundo”, quebró. A quien ha visto la tristeza de las mesas de plástico dentro de la carpa, a veces casi vacías no le parece tan extraño. Pero después el bigotudo y corpulento director, fusta en mano, volvió a salir de gira por el país, a partir de entonces con su Circus GO. Las hijas y los hijos de la dinastía Gasser han podido y pueden vivir su pasión también en Liliput, Starlight, en el circo navideño Conelli y con el de los hermanos Gasser. Trabajar en el circo y desplazarse por el país como los nómadas es, sin lugar a dudas, una de las últimas aventuras que puede uno disfrutar todavía hoy en la Suiza actual, organizada al milímetro y empeñada en garantizar la seguridad. 

La ira de los protectores de los animales

Otra empresa de los Gasser es ­Connyland, en Lipperswil, Turgovia. No es un circo, sino un parque temático. Pero allí también rigen las exageradas normativas de las que se queja Franz Nock: la Confederación les ha prohibido tener delfines. Los animales siempre son un tema controvertido. Los protectores de los animales y los activistas por los derechos de los animales se preocupan tanto por los leones, los caballos, las focas y los elefantes que los gatos salvajes apenas pueden actuar. Incluso el circo Knie, cuyo trato a los animales está avalado por reputadas organizaciones protectoras de animales, es víctima de las campañas de militantes protectores de animales en las que se denuncian supuestas malas prácticas. Por ejemplo, un folleto mostraba el pasado verano a osos montados en una moto. Pero resulta que el Knie no hace este número.

La idea es que en el circo la gente se olvide de su vida cotidiana y se sumerja durante dos horas en un universo deslumbrante, alegre y mágico, en el que parecen no regir las leyes de la física e incluso el barullo no está fuera de lugar. Pero ni siquiera los que trabajan en el circo, una variopinta comunidad,  se libran de lo que pasa en el mundo. Por ejemplo, en el circo bernés Harlekin, hubo la pasada primavera, durante la crisis de Crimea, discusiones entre miembros de la orquesta del circo, ucraniana, y un dúo de payasos rusos, pero en la pista se comportaron como excelentes profesionales y actuaron con absoluta perfección.

El difícil trabajo artesanal de los payasos

Un buen payaso es un multitalento como acróbata, músico, tiene un rápido ingenio, autoironía y encanto. Por eso es difícil encontrar buenos payasos. Durante años fue casi trágico el caso de “Klein Helmut”, o pequeño Helmut, en el Gasser-Olympia. Helmut Werner había trabajado como “liliputiense” en la serie televisiva circense Salto Mortale. Así que el Olympia le hizo un favor contratándolo. Pero no era divertido, y de todas formas en la era de la corrección política es inadmisible reírse de los liliputienses. E incluso sin buscar a una figura del siglo como Grock, nombre por el que se conocía en el mundo entero al payaso suizo Charles Adrien Wettach (1880-1959), es difícil encontrar a alguien bueno. Payasos conocidos son por ejemplo los Rossyann, los hermanos Rossi, italianos. Los instrumentalistas musicales virtuosos se dedican a un género cuyos modelos se remontan a la época de la Comedia del Arte del siglo XVI: el astuto, estricto y engreído payaso listo y el tonto, que cae mejor al público. El circo Nock contrató una vez a esta tropa durante cuatro temporadas consecutivas. 

Artistas del teatro en la pista

Este año, el circo Knie ha tenido un golpe de suerte con el payaso poético Larible. Pero incluso el circo más importante sólo logra algo así de vez en cuando. Fredy Knie hijo empezó muy pronto a trasladar a la pista números humorísticos muy famosos (y de otro tipo) procedentes del mundo del teatro y representados por Dimitri, en 1970, Emil (Steinberger), en 1977 o en 1988 la tropa Mummenschanz. Desde entonces, el  Knie “caza furtivamente” una y otra vez en el mundillo de las artes menores, entretanto tan rico. El anuncio del “Dúo Fischbach en Knie” cayó como una bomba en 1998. Y a partir de ahí se logró transferir al circo a este tipo de artistas, a menudo famosos por la televisión: por ejemplo, el perezoso dúo de malabaristas de Berna Flügzüg, Gardi Hutter, Ursus y Nadeschkin, Massimo Rocchi o Viktor Giacobbo. La mayoría saltó del escenario a la pista circular del circo. Pero casi nadie se ha “contagiado” de verdad con el virus circense. Todos han vuelto al sitio de donde venían. 

Casi como la familia real

El circo es glamour, día tras día. Pero de todos los clanes sólo los Knie tienen el estatus necesario para aparecer en revistas ilustradas o de cotilleo de una “familia real”. Primero fue Géraldine Katharina Knie quien saltó a todas las portadas. La hija de Fredy hijo y Mary-José había conquistado a uno de los cuatro hermanos italianos Pellegrini durante su gira en 1999. Y aunque su matrimonio no duró mucho, Fredy hijo se alegró mediáticamente del nacimiento de su nieto Ivan Frédéric. Acompañado por reporteros, el abuelo advirtió al niño, aún con pañales y chupete, que se echara la siesta para estar bien despierto en la sesión de la tarde. “Sei un bravo, vai a dormire!” Entretanto, Ivan se ha convertido en un atractivo jovencito, un experto susurrador de caballos. La nueva estrella de 2014 fue Chanel Marie Knie, de 3 años, hija de Géraldine Knie y su segundo marido, Maycol Errani, que actuó por primera vez montada a caballo en la pista. 

También Franco Knie, primo de Fredy, ya es abuelo. Tiene cinco hijos de tres matrimonios, los dos más jóvenes son los gemelos de cinco años Maria Dora y Timothy Charles. Así pues, parece que ese circo tiene el futuro asegurado. La relación de Franco con la princesa Estefanía de Mónaco fue carne de cañón para las revistas del corazón. En 2003 la hija del príncipe vivió incluso en el carromato, para estar cerca de Franco durante sus actuaciones. Poco después su relación ya había pasado a la historia. Pero la republicana Suiza se alegró mucho de los chismorreos de la Corte y el vínculo con la monarquía de opereta en la Costa Azul, allí donde durante el Festival du Cirque actúan los artistas circenses verdaderamente grandes.

Markus Dütschler es redactor del PERIÓDICO “Bund”

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