Philippe Jaccottet: el hombre que convirtió Grignan, una pequeña ciudad del sur de Francia, en una meca de la literatura mundial.

Entre dentro y fuera: libros y literatos de la «Quinta Suiza»

El hecho de que el paisaje y la atmósfera de Grignan, cerca de Montélimar, esa pequeña ciudad rodeada de campos de lavanda y girasoles, llegara a ser un escenario de la literatura mundial se debe al autor vivo más famoso de la Suiza francesa, Philippe Jaccottet, nacido el 30 de junio de 1925 en Moudon. Jaccottet estudió Teoría Literaria en Lausana y en París se movió en los círculos de los autores más célebres de su época. Desde 1953, cuando se mudó con su mujer, la pintora Marie Haesler, a esta pequeña ciudad al pie del Mont Ventoux, extrajo la esencia del «otro estado», ya ansiado por Musil, el sueño de la auténtica vida, de este árido paisaje definido por rocas y agua. Aquí encontró el retiro– «fue una especie de huida, para poder seguir siendo yo mismo» –, desde el cual inició un creativo diálogo con los grandes de la literatura pasada ypresente.

Liviandad y reserva

En Grignan creó, además de los «Carnets de notes» («Carnés de notas»), publicados entre 1984 y 2013 en cinco tomos, obras líricas como «Airs»; «Leçons», inspirada en la muerte de Gustave Roud; «Pensées sous les nuages» («Pensamientos bajo las nubes»), ligeras como una pluma, y los ascéticos poemas en prosa «Après beaucoup d’années» («Muchos años después»). Jaccottet dedicó dos importantes obras a su amigo André du Bouchet, el lírico fallecido en 2001: el epitafio en prosa «Truinas» y «Notes du ravin» («Notas desde las profundidades»), en las que pide auxilio a Hölderlin, Claudel, Virgilio y Goethe para arrebatar a la muerte el aguijón. Siempre, incluso cuando se trata de las últimas cosas, la pluma de Jaccottet se caracteriza por esa liviandad, ese titubeo, esa mesura ya sugeridas en 1976 en el poema «On voit» («Se ve»): «Me aprovisioné de hierba y aguas caudalosas, me mantuve ligero para que la batea se hundiera menos». Y si bien resultan muy livianos, los mensajes de Jaccottet no se limitan en absoluto a meras glosas soñadoras y apolíticas. Así, en su crítico libro de viajes «Israël, cahier bleu» (cuaderno azul de Israel), de 2004, también se encuentra esta frase:«Tengo miedo de que el poder del dinero, que se extiende como la peste, corrompa todo lo humano hasta sus raíces».

Y si bien no hace ningún tipo de concesión al gusto contemporáneo, Jaccottet también llega a su público por el ruido a través del siglo XXI. En 2001 se podían leer poesías de este autor en cada estación del metro de París, y un año antes, cuando a sus 75 años se dejó convencer por primera vez para hacer una lectura pública, el Centre Culturel Suisse estaba literalmente abarrotado. 

Un comunicador empático

Pero para darle la importancia que verdaderamente merece hay que relacionar su obra, que dudó durante mucho tiempo en publicar,  con su trabajo como traductor, que empezó en 1947 con la edición francesa de la obra de Thomas Mann «Muerte en Venecia». Jaccottet quería, en palabras de Rilke, convertirse en un escritor «destinado a encumbrar», y él encumbraba a los poetas traduciéndolos. Gracias a sus traducciones, el mundo francófono tuvo acceso a Robert Musil, Thomas Mann, Hölderlin o Ingeborg Bachmann. En 2008, Jaccottet realizó el trabajo de traducción probablemente más ambicioso de su carrera, con la versión francesa de la obra de Rilke «Elegías de Duino», y también ahí resultó tangible con cuánta empatía este extraordinario poeta lograba transmitir las palabras de otros poetas y cómo conseguía reproducir sus enunciados a partir de los más silentes tonos y matices: «Era ese tono el que yo quería reproducir, el concretísimo tono de una voz en la que me hablaba una obra lírica». 

CHARLES LINSMAYER es filólogo especializado en literatura y periodista en Zúrich

Cita:

«Así pues, la poesía es ese canto que no se puede aprehender, ese espacio que permanece inhabitable, esa llave que debemos recuperar una y otra vez. Y si deja de ser huidiza, si deja de ser dudosa (¿se debería decir incluso si deja de ser ?) se consume, ya no existe». 

(Fragmento de «La promenade sous les arbres», 1957, traducida al alemán por Friedhelm Kemp con el título de «Der Spaziergang unter Bäumen», editada por la editorial Benziger de Zúrich en 1981 (edición agotada), y al español en 2011, con el título de „El paseo bajo los árboles“).Bibliografía: Las obras originales de Jaccottet, en francés, entre ellas la edición Pléiade de 1626 páginas de «Œuvres», han sido publicadas por Gallimard, en París. Las obras han sido traducidas al alemán y publicadas en varios tomos por la editorial Hanser, de Múnich. 

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