“Los suizos en el extranjero fueron presentados como patriotas modelo“

Rudolf Wyder fue director de la Organización de los Suizos en el Extranjero de 1987 a 2013. Acaba de escribir un libro sobre el “Primer centenario de la OSE“.

Rudolf Wyder: “La OSE ha contribuido decisivamente a que dispongamos hoy de una sólida base en materia de política de los suizos en el extranjero“. Foto OSE

Hace 100 años sólo eran registrados como suizos en el extranjero aquellos suizos que emigraban fuera de Europa (en la foto: El “Chalet suizo“, 1933, Leopoldville, actualmente Kinshasa.) Foto del Archivo de la Confederación

“Panorama Suizo”: Sr. Wyder, está usted poniendo la última mano a su libro sobre el “Primer centenario de la OSE”, cuya publicación está prevista para principios de agosto. En el curso de su investigación ¿no se encontró con hechos que desconocía, a pesar de haber sido director de la OSE durante tantos años?

Rudolf Wyder: Por supuesto. Si bien fui director de la OSE durante mucho tiempo, la historia de esta organización estaba plagada de lagunas que, por interés personal, quería aclarar. Había períodos enteros que la historia aún no había explorado. ¿Qué papel desempeñó esta organización al principio, durante la Primera Guerra Mundial? ¿Y sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial? Estas preguntas permanecían sin respuesta.

¿Dónde encontró información para el libro?

Para empezar utilicé los informes anuales de la OSE desde 1919. También fueron importantes los informes y los despachos del Consejo Federal, así como las actas del Parlamento. Además, la OSE dispone de un amplísimo registro que se encuentra en el Archivo Federal.

¿Cómo fue que surgió la OSE hace 100 años, bajo el patrocionio de la Nueva Sociedad Helvética?

El motivo principal para la fundación de la OSE fue el patriotismo. Un grupo de intelectuales que temían que Suiza se desintegrara, fundaron en 1914 la Nueva Sociedad Helvética (NSH). Observaban con preocupación cómo la Suiza de lengua alemana y la Suiza de lengua francesa se solidarizaban durante la guerra con los países que hablaban sus respectivos idiomas. Eso habría podido llevar a la desaparición de Suiza. Ante tal amenaza los fundadores de la NSH impulsaron un movimiento patriótico federal, que pretendía asimismo integrar a los suizos en el extranjero. En 1916 se formaron los primeros grupos de la NSH en el extranjero; en 1917 se fundó la Comisión de los Suizos en el Extranjero, y dos años después una secretaría para los suizos en el extranjero. Desde entonces empezó a existir una organización plenamente funcional.

¿Cuáles eran las tareas concretas de la OSE?

La vinculación de los suizos en el extranjero con Suiza y la información sobre la postura del país como Estado neutral eran las tareas prioritarias y más urgentes. Después, la OSE se hizo portavoz de ciertos intereses específicos de los suizos en el extranjero. Así, a partir de 1919 apoyó al grupo de la NSH en Atenas para que se abriera una embajada en Grecia.

Los suizos en el extranjero fueron al principio idealizados por la OSE, que casi llegó a convertirlos en héroes. ¿Por qué?

Los suizos en el extranjero debían ser un modelo para los suizos, como impertérritos pioneros y sobre todo como patriotas. El mensaje era: “Mirad, estos suizos son francófonos, germanófonos, italófonos; pero en el extranjero se consideran ante todo como suizos”. En su lucha por evitar que el país se desmembrara, se les presentó como patriotas modelo.

¿Cuál era en 1916 el país de destino de un tipico suizo en el extranjero?

Suiza experimentó desde finales del siglo XIX una importante ola de emigración, con excepción de los años 1914 a 1918, durante la Primera Guerra Mundial. Y los países de destino no diferían sensiblemente de los actuales. Gran parte de los emigrantes se marcharon a países europeos. No obstante, al principio no se les incluía en las estadísticas; sólo se registraba a quienes se embarcaban con rumbo a América o Australia.

Esto refleja una noción muy interesante de lo que es el propio país y el extranjero…

Exacto. Al principio las autoridades no tomaban en cuenta a las grandes comunidades de suizos en Francia y Alemania. Sólo a partir de 1926 se empezó a incluirlos en las estadísticas de los suizos en el extranjero.

¿Hay grandes diferencias entre los emigrantes de entonces y los de ahora?

Una diferencia capital es que los que emigraban por lo general ya no volvían. Hay que tomar en cuenta que una carta de Australia tardaba en aquel entonces muchas semanas en llegar a Suiza. No había Internet para informarse y comunicarse; además, los viajes eran mucho más complejos. Así que muy pocos regresaban. Hoy en día, las características de la diáspora suiza son totalmente distintas. Está mucho más próxima a Suiza. El mundo se ha hecho más pequeño, las distancias se reducen prácticamente a las diferencias horarias. Por eso también muchos más suizos regresan a su patria.

¿Han cambiado con el tiempo las tareas de la OSE?

Los instrumentos y los tipos de actividad han evolucionado, por supuesto; pero se mantienen los tres sectores esenciales de nuestras tareas: la prestación de servicios para los suizos en el extranjero; la comunicación; y la representación en Suiza de los intereses de la diáspora. Este último aspecto ha ganado cada vez más importancia en los últimos veinte años.

¿Hubo tiempos en los que se puso a la OSE en tela de juicio?

En realidad nunca se cuestionó la razón de ser de la OSE. Sin embargo, hubo tiempos en los que la OSE tuvo que apretarse tanto el cinturón que se llegó a dudar de su capacidad para seguir cumpliendo sus funciones. De vez en cuando hubo litigios internos, cuando algunos grupos de suizos en el extranjero criticaron la labor de la organización. Por ejemplo, en los años 70 y 80 un grupo luchó enérgicamente en favor de que la OSE cambiara su estructura y se convirtiera en un ente estatal que eligiera directamente la composición del Consejo de los Suizos en el Extranjero.

¿Qué tipo de relación mantiene la OSE con las aproximadamente 750 asociaciones de suizos en el mundo entero?

Por regla general los lazos tienden a aflojarse con la distancia. El intercambio sólo es intensivo con algunas asociaciones especialmente activas y, por supuesto, con las grandes federaciones en Europa. Cabe recalcar que desde 1959 los miembros de la Comisión de los Suizos en el Extranjero son elegidos por las asociaciones suizas.

Desde 1992 los suizos en el extranjero pueden votar por correo. Desde entonces se encuentra consagrada en la legislación la obligación que tiene la Confederación de informar a la diáspora acerca de los proyectos de ley sometidos a votación. “Panorama Suizo“, publicado por la OSE, contribuye a esta misión. ¿Cómo ve el papel de “Panorama Suizo” en la formación de la opinión política?

“Panorama Suizo” sigue siendo insustituible. Es el único medio que llega a todos los suizos en el extranjero inscritos en una representación suiza y les informa sobre sus derechos y sus obligaciones –sobre todo acerca de sus posibilidades de participación política–. Incluso en la era de Internet, esto sigue siendo tan importante como antes. Por supuesto, se puede conseguir cualquier información en la red, pero primero hay que saber lo que se busca. La revista “Panorama Suizo” es enviada directamente al lector, y es que la Confederación tiene una obligación claramente definida a este respecto.

En su opinión, ¿cuáles son los principales retos a los que se enfrentará la OSE en el próximo futuro?

La OSE ha contribuido decisivamente a que dispongamos hoy de una sólida base en materia de política de los suizos en el extranjero, en el más amplio sentido. Desde el año pasado existe una Ley Federal sobre los Suizos en el Extranjero, además de varias leyes sectoriales que regulan aspectos importantes. Pero el desarrollo posterior de esta legislación es una tarea de largo alcance. El reto principal para la OSE, creo yo, es encontrar, junto con las autoridades, una estrategia que permita hacer frente a la creciente movilidad de los suizos, una movilidad que debe facilitarse. Además, la OSE debe adaptarse a la evolución en materia de comunicación. Y para mí el tercer gran reto es que el potencial de los suizos en el extranjero en cuanto a innovación y redes sigue sin ser suficientemente reconocido en el país. Suiza debe preguntarse cómo sacar mayor partido de esa riqueza que representa su importante diáspora.

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