Salir de la depresión y vencer

La suiza Timea Bacsinszky frecuenta las más altas escalas del tenis mundial, tras un importante periodo crítico en 2013. Su desarrollo coincide con una liberación interior y el “asesinato” de un padre omnipotente.

Timea Bacsinszky nach dem Sieg im Achtelfinal gegen die Rumänin Monica Niculescu am 6. Juli 2015 in Wimbledon

Es una historia de rebotes. A principios de 2013, Timea Bacsinszky, que empezó a golpear sus primeras pelotas a la edad de 3 años, había decidido abandonar las raquetas. El año 2012 había resultado deprimente. El anterior se había frustrado por lesiones, entre ellas una fractura de pie fuera de las canchas de tenis. De pequeña soñaba con ser camarera, porque es consustancial al carácter de esta joven “complacer a los demás”, como dijo, aunque pueda parecer paradójico en este mundo del deporte de competición. Así pues, aquel año Timea había decidido hacer un periodo de prácticas en el sector de la hotelería, para probar otra cosa, justamente ella, que había interrumpido prematuramente sus estudios de bachillerato para consagrarse al tenis.

Pero a finales de mayo de 2013, cuando se estaba alejando, quizá para siempre, de las canchas, la competición volvió a imponerse en la vida de esta joven de Vaud en forma de llamada telefónica, como cuenta su entrenador de siempre, Alexandre Ahr. “Los organizadores del torneo de Roland Garros la llamaron para proponerle que se incorporara a las pruebas de clasificación. En aquella época ella se situaba en la 220ª posición de la WTA y salió sola en coche para participar en esta selección. Así pues, Timea (nota de la redacción: que perdió en la primera ronda) volvió a darse nuevas oportunidades y encontró medios que le permitieran jugar como antes al tenis” En aquel momento, una de las decisiones clave de esta tenista fue elegir un nuevo entrenador. Se decidió por Dimitri Zavialoff, el hombre que entrenó a Stan Wawrinka desde sus comienzos. “Es un hombre muy sensato, dice Timea Bacsinszky. Escucha, incluso cosas que no se refieren directamente al tenis, y estoy convencida de que con él no sólo me convertiré en una mejor jugadora, sino también en una mejor persona”.

Dejar atrás una infancia robada

Lo contó en numerosos medios, una sombra planea sobre la vida de Timea, la de su padre, Igor Bacsinszky, un entrenador rumano de tenis, que también fue su primer entrenador. No lo ve desde hace años y, al parecer, la atleta ha necesitado mucho tiempo para liberarse materialmente de él – él dimitió como entrenador cuando ella tenía 13 años - y a continuación mentalmente. “En realidad, yo nunca tuve un padre, él no estaba dispuesto a jugar este papel y yo incluso me despedí definitivamente y con gran dolor de esta idea. Él quería brillar gracias a la gloria”, espeta la tenista, nacida en Lausana en 1989, hija de una húngara. Timea se enfrentó a sus demonios y a su infancia robada recurriendo a la ayuda de una psicóloga en 2013. “No la consulté por el tenis, sino como mujer, puntualiza, pero al final, esta iniciativa me ayudó muchísimo en mi desarrollo tenístico”.

Ahora, esta tenista que fue semi-finalista del Roland-Garros en junio de 2015 comienza a tomar sus propias decisiones. “Hasta 2013, yo seguía el curso de las cosas como me habían inculcado, no como yo las sentía en el fondo de mi corazón”, resume.

Asombro y victorias

El año 2014 marcó el comienzo de una curva ascendente para Timea Bacsinszky. En otoño, la jugadora venció a Maria Sharapova – entonces número 4 del tenis mundial – en el torneo de Wuhan, China. En enero de 2015 ganó a Petra Kvitova (WTA 4) en Shenzen. Tras ello, las victorias se encadenan en Acapulco y Monterrey (México). Además, llega a los cuartos de final en Indian Wells, Marrakech y Madrid. “Logró 13 victorias sucesivas”, recuerda su entrenador, Alexandre Ahr, que señaló (a finales de junio) que la tenista había alcanzado, antes de Wimbledon, la categoría real de la octava jugadora mundial (pero la 15ª de la WTA), contando los partidos disputados desde el comienzo. Ahr descubre en ella “una especie de estado de asombro”.

Al inicio de los grandes encuentros, Timea Bacsinszky dice que no siente ninguna presión. “Me miro al espejo después de un partido y sé que me he esforzado al máximo. Está claro que siempre intento complicar al máximo la situación de la jugadora a la que me enfrento, molestarla, pero si no lo consigo, no importa”. Tanto si juega en Tallin, Kreuzlingen o Cincinnati, su entrenador le pide que aborde los partidos con la misma humildad. Timea dice que se siente “aliviada” y se pone menos nerviosa en las pistas. En un reportaje de la Televisión de la Suiza Francesa TSR, emitido en abril de 2008, se la veía maldecir en húngaro después de una falta y cómo su antiguo entrenador, el iraní Erfan Djahangiri, la sermoneaba. “Ya no maldigo, o muy raramente, aunque era muy práctico porque nadie entendía nada”, bromea. Habló húngaro los primeros 4 años de su vida y hoy en día habla 5 lenguas, entre ellas el italiano y el alemán. “Es algo bastante suizo” reconoce esta enamorada de la fondue y las raclettes, que afirma que no hay nada que le apetezca más que “beber una Rivella” en cuanto regresa a Suiza.

Poder financiar personal permanente

Después del Roland Garros, la vida cambió un poco para esta suiza. Timea ha logrado poner nerviosa a Serena Williams, la número uno, alcanzando 6-4, 3-2. “Tras esta semi-final, la gente en Lausana no ha dejado de abordarme en plena calle para felicitarme”. Esta victoria en el Grand Chelem también ha aportado un poco de dinero, pero no hasta el punto de “traerle problemas de rica”, asegura. La tenista afirma simplemente que está contenta de poder “financiar su propio tenis”. Esto significa especialmente que su personal puede acompañarla la mayor parte del tiempo en el circuito. Pero esta bella jugadora recuerda que la carrera de las tenistas acaba a los 35 años, y que si, efectivamente, el tenis puede aportar mucho, hay que ser “lista” para lograr “rebotar” en otro ámbito.

La sombra de Martina Hingis

Además de la sombra de su padre, la de Martina Hingis también ha planeado sobre la carrera de Timea Bacsinszky. Como Hingis, se hizo profesional a los 14 años, ganó dos veces consecutivas el Tournoi des Petits As, en Tarbes (Francia), lo que creó enormes expectativas en torno a su persona. Cuando evoca su carrera, la ex número 1 del mundo entre los menores de 14 años cita a veces el torneo profesional de Dinan (Francia), que ganó en 2004 y 2006. En 2004 y 2005 fue tres veces semi-finalista en el Grand Chelem Juniors: en el Australian Open y en el Roland Garros. Ganó su primer torneo de la WTA en Luxemburgo, en 2009. Timea Bacsinszky ha pasado de ser la 285ª de la WTA en 2013 a la 15ª, tras su semi-final parisina en junio de 2015.

Competición y depresión: la historia de la ex gimnasta Ariella Kaeslin

Las personas que entran muy pronto en la espiral de un deporte de alto nivel viven a veces terribles dramas interiores, cuyo desenlace puede ser una depresión, como es el caso de la ex gimnasta y estrella nacional suiza Ariella Kaeslin, cuando dejó este deporte en 2011.

«Leiden im Licht: Die wahre Geschichte einer Turnerin» (Sufrir bajo los focos: la verdadera historia de una gimnasta) describe la vida de una joven gimnasta separada de su familia para seguir el camino de la gloria. En el centro deportivo de Macolin, los métodos de entrenamiento son duros. Los jóvenes atletas son tratados como objetos que basta con reparar en caso de lesiones. Ariella Kaeslin, subcampeona del mundo y campeona de Europa de salto de potro en 2009, sonríe bajo el calor sofocante de los proyectores, pero llora en la ducha después de cada entrenamiento. Hay que enjugar la violencia física pero también la verbal de las sesiones, en las que llueven las observaciones degradantes bajo la presión permanente del miedo a engordar un poco. Como en el caso de Timea Bacsinszky, la depresión le servirá a Ariella Kaeslin de tamiz o señal para empezar un trabajo psicológico de cara a estas experiencias traumatizantes vividas en la juventud. Para ella, este momento llegó cuando experimentó la angustiosa sensación de vacío, después de haber coronado durante mucho tiempo tantas cimas y luego descender a los abismos del deporte. Publicado en junio, en dos semanas se vendieron 10.000 ejemplares de este libro.

«Leiden im Licht: Die wahre Geschichte einer Turnerin»; Christof Gertsch y Benjamin Steffen; Editorial NZZ Libro,2015; CHF 29.- Euro 19,90, E-Book CHF 19,90

Comments (1)
  1. Doris Ammann-Mollet Doris Ammann-Mollet at 23.08.2015
    Grüezi!
    Merci für den fundierten Artikel. Ich mag sowohl Timea wie auch Ariella und habe grossen Respekt vor ihren Entscheidungen, der Oeffentlichkeit nicht nur die Sonnenseiten ihrer Erfolge zu zeigen. Interessanterweise sind es vorwiegend Frauen im Spitzensport, die den Mut haben, ihr (meist männliches)Umfeld zu diskreditieren, das versucht (hat), sie ohne Rücksicht auf menschliche, emotionale und seelische Verluste zu manipulieren. Well done, my Sisters! Und nur das Beste für Eure Zukunft!

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