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Esfuerzos por la concordancia

Un Parlamento recién elegido, un Consejo federal renovado, así pues nuevas caras y nuevas fuerzas políticas – ¿se trata también de un nuevo comienzo? En las seis semanas transcurridas entre las elecciones al Parlamento del 23 de octubre de 2011 y las del Consejo federal se discutió sin tregua en los más diversos gremios sobre la correcta composición del Gobierno suizo. El núcleo de todos esos debates era siempre el concepto de concordancia, en torno al cual se hicieron tantos esfuerzos y se interpretó de tan distintas formas como si el futuro de Suiza dependiera única y exclusivamente de la concordancia, también llamada fórmula mágica. Esta clave de distribución – los cuatro partidos mayores son representados en el Consejo federal según sus cupos electorales –, tal y como los liberales radicales (PLR) y la Unión Democrática de Centro (UDC) querían seguir aplicando, finalmente no fue considerada por la Asamblea federal. (ver el artículo)

No obstante, la fórmula mágica tampoco garantiza en absoluto la concordancia, ni siquiera el éxito gubernamental. La palabra concordancia se compone de los conceptos latinos con y cor (corazón). Concordare significa «coincidir». Así pues, en un gremio comprometido con la concordancia se necesita gente que actúe conjuntamente, a ser posible con corazón y razón, y esté dispuesta y capacitada para cooperar incluso con sus adversarios políticos en pro del bien común. La búsqueda de mayorías amplias y la integración de minorías en el proceso de toma de decisiones son la base del éxito de este gobierno.

La gran mayoría de los suizos desea indudablemente un gobierno así. Un Consejo federal en permanente litigio, en el que reinan la desconfianza y las intrigas, como los que ya hemos visto en el pasado, sería un desastre, en vista de la crisis financiera y económica y los desafíos de la política mundial a los que nos enfrentaremos en los próximos años.

Lo que es discutible es si fue una decisión sabia la de negar, en estas circunstancias, un segundo escaño a la UDC, todavía el partido con el mayor cupo electoral, al que según la fórmula mágica o la concordancia aritmética le corresponden dos escaños en el Consejo federal. El tiempo lo aclarará. Está claro que la UDC ha contribuido en gran medida, con su aciaga elección de candidatos y su actitud movida por la ira y en parte por sed de venganza en las elecciones de los consejeros federales el 14 de diciembre, a que el Parlamento le negara el segundo escaño. Y si ahora la UDC, que tras la no reelección de Christoph Blocher en 2007, ha sido humillada por segunda vez, decide oponerse frontalmente y obstruir las decisiones que se tomen, supondrá un enorme obstáculo para gobernar. Con esto haría un flaco favor al país y el nuevo comienzo fracasaría.

El segundo tema principal – además de la política de Berna – de esta edición de «Panorama Suizo» es el llamado patrimonio cultural inmaterail. Esta expresión nada fácil de comprender es una creación de la Unesco para designar tradiciones practicadas en el mundo entero: desde los cantos populares mongoles con respiración circular, pasando por el “jodel” y la fondue hasta rituales de sabiduría de Malí. El tema clave de la presente edición revela muchas cosas sorprendentes sobre tradiciones suizas conocidas y desconocidas.

Barbara Engel

BARBARA ENGEL,
JEFA DE REDACCIÓN